lunes, 17 de noviembre de 2014

El Triunfo S. Rafael y otras inmatriculaciones.

Pleno Municipal 11 de noviembre de 2014.

En el mes de marzo y desde este mismo lugar, en nombre de Córdoba Laica, denuncié la apropiación que mediante la inmatriculación de la Mezquita-Catedral, el obispo de Córdoba había hecho, en una situación que podríamos considerar, en el mejor de los casos, de “dudosa legalidad”, dada la diversidad de opiniones al respecto por parte de los especialistas, y de apropiación de un bien público por parte de una entidad privada (obispado de Córdoba), en el peor.
El objeto de mi intervención era apoyar la moción de IU al respecto y pedir, como ciudadano, la intervención de TODOS los aquí reunidos por ser los representantes de los cordobeses para “aclarar” y en su caso “evitar” el hecho denunciado.                 Evidentemente no tuve éxito.
Comencé mi intervención con una cita que hacía referencia a las tres fases por las que suele pasar toda verdad y la verdad que trataba trasladarles en aquella ocasión consistía en denunciar el abuso que la iglesia estaba haciendo en relación a los registros de la propiedad basándose en unos artículos, ahora muy conocidos, de la Ley y Reglamento Hipotecarios (206 y 304 respectivamente) que entendemos inconstitucionales mediante los que no solo esta inmatriculando inmuebles que si le pertenecen y que antes de la modificación del 1998 no podían registrar, sino que estaban y siguen registrando a su nombre inmuebles que está claro que no le pertenecen y otros en los que hay serias dudas al respecto.
Pues bien, en ese pleno, tanto el gobierno municipal como el resto de la oposición a excepción de IU que presentaba la moción, podríamos decir que actuaron según la primera y segunda fase considerando como algo ridículo y rechazable tal petición.
Sin embargo un mes después el 11 de abril el gobierno, a propuesta del entonces ministro de justicia Sr. Gallardón, aprueba el anteproyecto de la reforma de la ley hipotecaria en la que los  criterios para las inmatriculaciones de la Iglesia se equiparan con el procedimiento generalizado. Es decir, desaparece el privilegio denunciado y recogido en los artículos de referencia, considerados por muchos, inconstitucionales y propios de una dictadura nacional-católica y no de un estado de derecho aconfesional.  Aunque en realidad, al dar un año de plazo para su aplicación y no tener efectos retroactivos, lo que se consigue con esta reforma es una amnistía registral para la iglesia católica.
Meses después, domingo 28 de septiembre, en el Diario Córdoba puede leerse:
 “La oposición reacciona indignada con la "apropiación" del Triunfo de San Rafael”. 
Resulta gratificante que a estos grupos políticos les haya ocurrido lo que cuenta la leyenda sobre Pablo de Tarso y por fin se les haya caído la venda para poder ver la voracidad del obispado de nuestra ciudad en particular, y de la iglesia católica en general, a la hora de apropiarse bienes públicos.                            Como suele decirse, “nunca es tarde si la dicha es buena”.
El ejemplo más reciente de este afán acaparador de  bienes materiales, especialmente inmobiliarios, por parte de la iglesia católica lo tenemos en la inmatriculación que el obispo de Palencia realizó de unos edificios (entre ellos una Iglesia Cisterciense) ubicados en una propiedad privada y  registrados como pertenecientes a la empresa que los compró.                                                                                                        El Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó la semana pasada a España por falta de "justo equilibrio" entre el interés general y la protección de bienes, en el litigio entre la Iglesia católica y la empresa propietaria del terreno. Teniendo que soportar la demandante una carga especial y exorbitante" por una actuación "arbitraria y difícilmente predecible" a favor de la Iglesia en la inscripción de bienes.
Da la impresión que la sentencia “Mi reino no es de este mundo” no ha tenido mucha influencia en la jerarquía católica.
Volviendo a nuestra ciudad resulta escandaloso el listado de bienes que recientemente los ciudadanos de Córdoba hemos tenido conocimiento que han sido registrados a nombre de la iglesia por parte del obispado, entre los que destacamos el Monumento del Triunfo de San Rafael, junto a la plaza en la que se encuentra y la del Pocito.
Con respecto al primero todo apunta a que se trata de una apropiación indebida en toda regla, Ya que, aunque hablan de documentos históricos que fundamentan la propiedad de la Iglesia, no han presentado título alguno en el Registro. Lo que no nos sorprende ya que desde hace más de un siglo es el Ayuntamiento de Córdoba el que se encarga del monumento, teniéndolo inscrito en su Inventario de Bienes como propio desde que el obispo Sr. Tarancon y Morón llegó a donar al Consistorio el bien en agosto de 1850 al estar abandonado por los dirigentes eclesiásticos y diciendo que únicamente podía manifestar conformidad  al no tener acción ni título alguno que justificase la propiedad del sitio.
Es el Ayuntamiento de Córdoba, o sea los aquí presentes, quienes deben impugnar la inmatriculación hecha en 2011 por parte del Obispado.
Si no lo hacen, los ciudadanos de Córdoba deberíamos tomar medidas al respecto, pues la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local en su artículo 68 permite que  cualquier vecino no inhabilitado podría dirigirse al Alcalde (como estoy haciendo en este momento) para que cumpla con sus obligaciones. Y ese u otro vecino (o vecina) estaría facultado para hacerlo en lugar del Ayuntamiento, si éste no emprendiese las acciones legales para recuperar el bien, en el plazo de treinta días.
Esto abriría una dura batalla jurídica, por supuesto, pues tenemos el ejemplo anteriormente mencionado en el que ha tenido que ser el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo el que actuase corrigiendo al Tribunal Supremo y al Constitucional de nuestro país ya que para los jueces europeos, “ambos altos tribunales han vulnerado principios esenciales, como el de la igualdad de trato y la defensa de la propiedad privada”, pero sería la manera que nos quedaría a los cordobeses para impedir que termine consumándose la usurpación de otro bien municipal por parte de la iglesia.
Finalmente hacer referencia al barómetro del CIS del mes de octubre en el que los ciudadanos, detrás del paro y la corrupción, consideran a los políticos como uno de sus principales problemas en lugar de verlos como los agentes solucionadores de los mismos que sería lo deseable.
No se sienten esperanzados con los políticos actuales sino “in-dig-na-dos”.
Por otra parte la iglesia católica no está precisamente en su mejor momento por los escándalos protagonizados por algunos de sus miembros.
Lo anterior son síntomas de la mala salud ética y social que padecemos, por ello necesitamos medidas terapéuticas urgentes y podríamos empezar en la gestión municipal cambiando el “mènage a trois” (gobierno municipal, obispado y ciudadanos) por un “maridaje” entre los ciudadanos y sus representantes municipales, a través de su Alcalde, dejando la iglesia para el espacio privado de cada cual en función de sus creencias.
Quizás de esta manera se consiga recuperar la confianza y la ilusión por parte de la ciudadanía en nuestros políticos más cercanos como son ustedes y de paso se le haría un gran servicio a nuestro estado de derecho, a nuestra democracia y a la salud ética y social de nuestro país.

Muchas gracias por su atención y buenas tardes.

viernes, 31 de octubre de 2014

Pobreza, Ébola y otras epidemias.

Los profesionales de la salud en general y los de salud pública en particular, sabemos que cuando nos enfrentamos a una enfermedad infecto-contagiosa, como es el caso del Ébola, existen tres frentes sobre los que podemos actuar: la fuente de contagio, el mecanismo de transmisión y los sujetos susceptibles de enfermar, siendo variable la eficacia de la actuación en cada uno de los frentes según la enfermedad que estemos tratando.
También sabemos que la salud pública, en los países desarrollados, es la “hermana pobre” del sistema sanitario, más centrado en la medicina asistencial especialmente los hospitales, que en las medidas preventivas. Es decir, nos “preocupamos” más del tratamiento de las enfermedades que de su prevención. Cuando digo “nos preocupamos” significa “destinamos dinero”, que empleamos sobre todo a la compra de fármacos y equipamientos, o sea, gastos para los ciudadanos, bien directamente (medicina privada) o a través de los Estados (sistemas públicos de salud) e ingresos para las compañías farmacéuticas y similares. Gastos muy justificados en algunos casos y no tanto en otros.                                                                                                                       Recordemos las críticas que se han hecho por expertos mundiales en salud sobre el abordaje político, ante la epidemia de gripe A ,que se realizó por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como de los ministerios de sanidad de diferentes países (incluido el nuestro), por la alarma sanitaria mundial generada innecesariamente. Así como los intereses económicos que han condicionado la definición de pandemia, la vacunación y los antivirales (Tamiflu).                                                                                                      Los diferentes grupos de expertos que asesoraron tanto la elevación de la alerta a nivel de pandemia (lo que implica reducir las garantías necesarias para utilizar fármacos) así como la indicación de la vacuna(que como consecuencia de lo anterior no tuvo que superar los controles habituales) han sido denunciados por existir en varios de sus miembros “conflictos de interés” al estar recibiendo fondos de compañías farmacéuticas productoras de las vacunas recomendadas y los antivirales ( Roche, Novartis, GlaxoSmithKline y Sanofi-Pasteur entren otras). Con la aplicación de la vacuna, se expuso a la población a un fármaco experimental sin ninguna garantía de seguridad y eficacia, eso sí, garantizando a la industria farmacéutica su no responsabilidad ante las posibles consecuencias negativas en su aplicación y el  Tamiflú, fármaco de dudosa eficacia y bajo sospecha por las agencias del medicamento por los frecuentes informes acerca de sus graves efectos secundarios, especialmente en niños y jóvenes con alteraciones de conducta que en muchas ocasiones terminan en muerte. La compañía farmacéutica que lo fabricaba (Roche) estaba con las acciones por los suelos y con estas actuaciones de los responsables políticos-sanitarios consiguieron que subieran exponencialmente, forrándose todos los accionistas, siendo uno de los principales Donald Rumsfeld, antiguo secretario de estado de EEUU.                                                                                                               Marc Gentilini, infectólogo, miembro de la Academia de Medicina y ex-presidente de la Cruz Roja francesa, señaló que se trataba de una “pandemia de la indecencia".                                                     La mayor parte de los millones de dosis de vacunas compradas hubo que destruirlas, o como hicimos en nuestro país, donarlas a países del tercer mundo, apuntándonos un acto de solidaridad, cuando lo que realmente estábamos haciendo era endosarles el coste de la destrucción de las mismas, pues a ellos igual que a nosotros no les eran de ninguna utilidad. En Reino Unido informaron que el coste de las vacunas destruidas superaba los 700 millones de euros. En España, fiel a su política de “transparencia” no se han publicado datos.
Si ponemos la mirada en otra pandemia como es la del VIH/Sida, también podemos sacar enseñanzas de lo que hicimos/hacemos y lo que deberíamos haber hecho/hacer.                                                                    El panorama actual, aunque no lo percibamos al haberse retirado los focos mediáticos, es desolador. En torno a 36 millones de afectados y con más de un millón anual de muertes, la mayoría en África subsahariana y América latina, es decir, países de extrema pobreza donde las personas además mueren de hambre. Según los datos de ONUSIDA la mayor fuente de contagio es por transmisión sexual, por lo que el uso del preservativo es la mejor medida preventiva que podemos recomendar y debido a la pobreza de los países afectados y la dificultad para disponer de los fármacos necesarios, casi la única herramienta disponible para combatir la enfermedad. Sin embargo  personajes con gran influencia sobre las conductas de las personas que profesan el catolicismo como son los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, en sus respectivas visitas a África expresaron, de acuerdo con la doctrina de su iglesia proclamada en 1968 por Pablo VI en la encíclica Humanae Vitae, la prohibición del uso del condón, lo que ha puesto a millones de personas en la disyuntiva de convertirse en grandes pecadores o infectarse de Sida y morir.Desgraciadamente para millones de africanos la obediencia a las ignorantes y peligrosas recomendaciones de ambos Papas les han llevado a contraer la enfermedad y a la muerte.
Por otro lado la industria farmacéutica puso todo su empeño en dificultar el uso de genéricos, lo que permite el abaratamiento de los fármacos retrovirales y la posibilidad de que el tratamiento llegase a más enfermos.  Ambas conductas, las de los Papas y las farmacéuticas, pueden ser calificadas de criminales por las consecuencias producidas. Por este motivo junto a otros como la ocultación y protección de los miembros de la iglesia que abusaron de menores se interpuso en el 2011 una denuncia contra el Dr. Joseph Ratzinger (Papa Benedicto XVI) ante la Corte Penal Internacional en La Haya por crímenes contra la humanidad según el Art. 7 del Estatuto de la CPI, por los abogados H.J. Hetzel  y C. Sailer.
En cambio en los países desarrollados la enfermedad empezaba a estar controlada por el uso de medidas preventivas (preservativo y jeringuillas no compartidas) y la eficacia de los caros tratamientos disponibles. Digo empezaba, ya que con las medidas de austeridad para los ciudadanos, que no para los bancos y sus consejeros, que algunos gobiernos están aplicando empieza a aumentar la incidencia en estos países.
¿Qué pasa con el virus del Ébola?                                                                                                            Lo primero que hemos de señalar es que como en tantas otras circunstancias negativas de la vida los más afectados son los más pobres.  Así nos encontramos con una epidemia localizada, de momento, en una zona de África  donde su población se encuentra en la pobreza extrema, a pesar de disponer de importantes recursos naturales: Sierra Leona siendo un país rico en la producción de diamantes es el segundo país más pobre del mundo con un 68% de la población por debajo del umbral de la pobreza; Liberia con el 88% de desempleados es el segundo país del mundo con la mayor tasa de desempleo; Guinea es un país muy rico en minerales, incluyendo la bauxita, diamantes, oro y aluminio y sin embargo tiene una parte importante de su población (más del 60 %) por debajo del umbral de la pobreza. Es decir un puñado de ladrones, a los que los países desarrollados no son ajenos, se llevan las riquezas mientras la mayoría de la población muere de hambre y/o enfermedades. La verdadera tragedia del brote de Ébola es que la mayoría de africanos no tiene acceso a los medicamentos, instalaciones y profesionales de los que disponemos en Occidente y que podrían haber evitado el descontrol de la enfermedad y, si no actuamos, su expansión al resto del mundo.     Según los datos que nos llegan de las organizaciones implicadas en hacer frente a la enfermedad sobre el terreno (Médicos sin frontera, Cruz Roja), se trata a fecha actual de algunos miles de personas afectadas y consideran que con unos mil millones de dólares la epidemia podía frenarse, y que de no actuar rápidamente el número de afectados crecerá de manera exponencial y podríamos pasar de miles a millones. Sin embargo  los países desarrollados están más preocupados en que la epidemia no salga de África que en su eliminación, de ahí que la OMS haya sido sustituida por la ONU y se estén enviando militares (controlar a los enfermos) en lugar de sanitarios para tratarlos, cuando lo inteligente, aunque solo fuera por egoísmo, sería actuar sobre la “fuente de contagio” en los países afectados.  Intervención posible y asequible pues se trata de pequeñas cantidades comparadas con las que estamos acostumbrados a oír en relación con rescates bancarios y otros fraudes que padecemos.                                                                                                      De esta manera ganamos TODOS desde el punto de vista de la salud, pero no quienes están esperando como buitres a engrosar sus ingresos mediante la administración de vacunas( se habla de vacuna en fase experimental en Suiza) y medicamentos a los sujetos enfermos y/o susceptibles de padecer la enfermedad como ocurriría si tenemos la desgracia, y suerte para ellos, de convertirse en “pandemia” con afectación de los países ricos.  

 Quizás no sea ajeno a la ocupación militar el hecho de que se están realizando estudios por parte de compañías petroleras ante la alta probabilidad de que existan yacimientos de petróleo presalino al igual que en Brasil, al tratarse de la zona especular de lo que formaban el continente Gondwana que se fracturó hace 120 millones de años.                                                                                                                                   Como dice el profesor Adam C. Levine de la Brown Medical School:                                               “Tristemente, conocemos los virus de Marburg y el ébola desde hace casi 50 años y se han llevado a cabo muy pocas investigaciones para el tratamiento efectivo o las vacunas. Esto no se debe a falta de interés por parte de médicos y científicos, sino más bien a la escasez de dinero. Las compañías farmacéuticas no suelen estar dispuestas a invertir en investigaciones para prevenir o tratar enfermedades que sólo afectan a gente pobre, ya que obtendrían pocos (o ningún) beneficios”.

Lo peor de todo es que ni los gobiernos ni los organismos internacionales están actuando con la celeridad que el caso requiere, pues cada día que pasa las negras listas de fallecidos siguen aumentando aunque solo sea en los negros países africanos con pobreza extrema.

jueves, 2 de octubre de 2014

Otro “Triunfo” para el obispo de Córdoba.

En marzo de este año asistí al pleno del Ayuntamiento de Córdoba para, en nombre de Córdoba Laica, denunciar la apropiación de la Mezquita-Catedral por parte del obispado.
Comencé mi intervención con una cita de  Arthur Schopenhauer:
"Toda verdad pasa por tres fases. Primero se la ridiculiza; segundo, genera una violenta oposición y tercero, resulta aceptada como si fuera algo evidente".
En ese pleno tanto el gobierno municipal como UCOR y PSOE, podríamos decir que se expresaron según la primera y segunda fase de este aforismo, o sea, considerar  la petición de que actuasen en defensa del bien público (en este caso la Mezquita-Catedral)  como algo ridículo y rechazable.
Lo anterior viene a colación por la noticia aparecida en el Diario Córdoba del domingo 28 de septiembre, según la cual:
“La oposición reacciona indignada con la "apropiación" del Triunfo de San Rafael”. 
Resulta gratificante que a estos grupos políticos les haya ocurrido lo que cuenta la leyenda sobre Pablo de Tarso y por fin se les haya caído la venda para poder ver la voracidad del obispado a la hora de apropiarse bienes públicos. Como suele decirse, más vale tarde que nunca.
Desgraciadamente para el patrimonio de la ciudad, y afortunadamente para la iglesia, quienes siguen aún ciegos, o deslumbrados por su nacional-catolicismo, son los miembros del gobierno municipal del Partido Popular, cuyas declaraciones y actuaciones muestran la incompetencia para gestionar lo público y el servilismo ante la jerarquía eclesiástica.
Por otra parte el Sr. Durán, que ya no forma parte del Ayuntamiento, “ahora” parece enterarse y preocuparle las inmatriculaciones  de la iglesia (inscribir en el registro de la propiedad) de multitud de edificios y terrenos  de la ciudad, cosa que no parecía afectarle cuando sí estaba en el consistorio, como demostró con su abstención ante la moción de Izquierda Unida en el sentido de que se investigara la apropiación de la Mezquita-Catedral por parte del obispado.
Ante la lluvia de noticias acerca de las apropiaciones de edificios y terrenos por parte del obispado y de la reacción de los políticos municipales de TODA la oposición, parece que estuviésemos llegando a la tercera fase sobre la verdad ,según Schopenhauer, y que en este caso consiste en que el obispado se está apropiando de bienes públicos de la ciudad. ¡Ojalá!
Aunque existen ciudadanos que de buena fe creen que tener a la iglesia como propietaria supone una garantía para estos edificios, en cuanto a su conservación y disponibilidad de los mismos. Recordarles que los hechos cuentan otra historia, tanto en el pasado como en el presente. 
En el pasado sabemos que fue la reticencia de algunos monarcas (Isabel y Carlos I) y la resistencia del pueblo de Córdoba con su Cabildo Municipal a la cabeza quienes se opusieron a las reformas del obispo que seguramente habrían terminado con la Mezquita, como ocurrió con la de Sevilla, de la que solo permanece la Giralda, y todas las que existían en el resto del país.
En cuanto a lo que ocurre en la actualidad deberían observar lo que pasa en Estados Unidos, donde a causa de las indemnizaciones a las víctimas de pederastas eclesiásticos (en las que están implicados sacerdotes, obispos, cardenales, etc.) bien por mandato judicial o por acuerdos para tapar el escándalo, se están viendo obligados a vender iglesias y otros edificios propiedad de esta organización.

No sería nada sorprendente que en nuestro país, si alguna vez conseguimos que la razón se imponga a la superstición y en consecuencia gobernantes y jueces actúen con sensatez y profesionalidad, la iglesia pueda verse en serios apuros, entre los cuales estarían los económicos, aunque solo sea por tener que responder ante las miles de apropiaciones hechas abusando de unas normas  anticonstitucionales, antidemocráticas y nada éticas.

viernes, 4 de julio de 2014

El obispo y los gusanos

Hace tiempo se contaba un chiste entre los estudiantes acerca de un profesor de biología que tenía por costumbre hacer siempre la misma pregunta en el examen de fin de curso: “Hábleme usted de los gusanos”, decía el referido profesor y los alumnos que ya sabían lo que les iba a preguntar se explayaban en su respuesta.
Ocurrió que un año al iniciar los exámenes el profesor preguntó:”Hábleme usted de los elefantes” a lo que el alumno de turno tras unos segundos de perplejidad respondió; “Los elefantes son unos animales que tienen una trompa llamada probóscide con forma de gusano y los gusanos…”
Viene lo anterior a cuento de las declaraciones del obispo de Córdoba y quienes le acompañan en la maniobra de apropiación, por parte del obispado, de la Mezquita-Catedral y en el empeño de borrar todo lo relacionado con el aspecto islámico del monumento.

Declaraciones que debería provocar sonrojo y vergüenza ajena ante la burda manipulación y deformación del debate planteado si no fuese por la influencia que dicho personaje ejerce sobre quienes están dispuestos a escucharle, pues por mucho que se le insista por una parte importante de la sociedad, tanto local como internacional, que nos explique “los elefantes”, es decir, ¿por qué abusando de unas leyes anticonstitucionales el obispado a inscrito a su nombre el referido monumento, que entendemos pertenece a TODOS los ciudadan@s de Córdoba? y ¿por qué ha borrado todo lo referente a lo que de Mezquita tiene el mismo?, el Sr. obispo se empeña en “hablar de los gusanos” y nos cuenta que “la comunidad cristiana cordobesa tiene derecho a tener su templo” , que “atacar la Catedral es atacar al corazón de la Iglesia”, etc. en definitiva afirmaciones que nada tienen que ver con la cuestión planteada y que nadie cuestiona.  
Nos habla de los gusanos cuando le preguntamos por los elefantes.
En cuanto al Sr. Gallardón, que tiene el mérito de haber conseguido como ministro de justicia que ésta esté a la cabeza en el ranking del descrédito y desapego por parte de la ciudadanía, y sus declaraciones al respecto “rechazando la expropiación por crear inseguridad y ser económicamente inviable”, decir que es otro que no se quiere enterar, ¡o sí!, pues nadie pretende expropiar la Mezquita-Catedral a la Iglesia, que de lo que se trata es de que ella no nos la “expropie” por 30 euros al pueblo de Córdoba.
Otro participante en el espectáculo mediático es el arquitecto conservador que aboga por el uso del templo ya que ello garantiza su conservación porque cuando no se usa un edificio comienza su “mineralización”. Totalmente de acuerdo, no solo los edificios se deterioran por falta de uso, a veces incluso la inteligencia, por eso consideramos que el uso de la Mezquita-Catedral debería ampliarse a más actividades culturales.
Así que por mucho que les preguntemos por los elefantes ellos nos siguen hablando de los gusanos.

jueves, 26 de junio de 2014

“El obispo avispa”

En el Diario Córdoba del día 23 de junio de 2014 aparece el siguiente titular:
El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, consideró en la homilía de ayer, refiriéndose a la Mezquita-Catedral, que "no es el momento de discutir cuál es su nombre, sino de sumar esfuerzos para que el templo continúe siendo lo que es, al servicio de todos los que quieren visitarlo y para orgullo de todos los cordobeses".
Cuando alguien dedica su vida a vivir del cuento, le puede ocurrir lo que al señor Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, que desarrolle una gran habilidad en el uso del lenguaje para manipular la realidad y conseguir que quien provoca un conflicto aparezca como “conciliador” o, peor aún, “victima” de la situación que él y los suyos han provocado, porque ha sido él y la organización que representa (Iglesia Católica) quienes han provocado la alarma social con repercusiones internacionales al apropiarse de la Mezquita-Catedral tanto física como simbólicamente.
En 2006 el obispado de Córdoba  abusando de unas leyes anticonstitucionales (recientemente derogadas aunque sin efectividad hasta dentro de un año)que le otorgan la potestad de actuar como notario, la ha inscrito en el registro de la propiedad a nombre de la Iglesia Católica y ha cambiado el nombre amputándole precisamente la parte del mismo que realza su importancia a nivel mundial por lo que representa de legado histórico y arquitectónico, la Gran Mezquita Omeya , reduciéndolo a lo que constituye una parte del mismo, Catedral.
Aunque históricamente se la ha denominado Mezquita a secas, desde 1994 el Ayuntamiento decide por consenso el nombre integrador de  Mezquita-Catedral,  sin embargo el obispo y los jerarcas de su organización han decidido que se llame solo Catedral y además nos aconseja en “plan conciliador”, de “buen rollito” que diría un moderno de hoy,  que no es momento de discutir sobre el nombre, sin aclarar si es que se ha dado cuenta del disparate y ha decidido que se siga llamando Mezquita-Catedral, o como nos tememos, que dejemos de dar la lata y acatemos el nombre que han decidido que para eso, según ellos, es suya.
Añade en su homilía que sumemos “…esfuerzos para que el templo continúe siendo lo que es, al servicio de todos los que quieren visitarlo y para orgullo de todos los cordobeses".
No Sr. obispo, no SOLO queremos que esté al servicio de todos los que quieran visitarlo (previo pago que va a sus arcas libre de impuestos), sino que siga siendo PROPIEDAD DE TODOS LOS CIUDADANOS DE CORDOBA, repito de TODOS y no de una organización privada como es la Iglesia a la que usted pertenece y que está subordinada a un estado extranjero como es el Vaticano, por lo que de no remediarlo la Mezquita de Córdoba, “orgullo de todos los cordobeses", podría acabar en manos extranjeras.
A este respecto resulta lamentable la actitud del gobierno municipal que no solo no defiende la titularidad pública del monumento emblemático por el que se conoce a nuestra ciudad en el mundo, sino que, como otros muchos edificios y servicios de la ciudad, apoya su paso a manos privadas. No sería descabellado que sacasen una ordenanza municipal obligando a todos los negocios que tienen el nombre de Mezquita a cambiarlo por el de Catedral.
Al parecer también reivindicó el derecho de la comunidad cristiana cordobesa “a tener su propia catedral”. Otra perla de este Sr. pues no se suele reivindicar lo que ya se posee y todos sabemos que parte del monumento en cuestión es una Catedral, por eso reivindicamos el nombre de Mezquita-Catedral y que ésta (la parte que constituye la catedral) siga siendo utilizada para el culto católico. Recordemos que el término "catedral" significa una iglesia donde se encuentra el asiento del obispo y que no todas las catedrales son enormes iglesias góticas. 
Dice el periódico que “En su homilía, el obispo también reflexionó ayer, Día de la Caridad Fraterna, sobre el trabajo de Cáritas, de la que recordó que ha ayudado en el último año a uno de cada cuatro cordobeses.” Loable labor la de esta organización cristiana, aunque la jerarquía católica no debería sacar pecho ante ella, pues sus aportaciones económicas apenas suponen el 2% de su presupuesto total y en el 2013 de los 247 millones recaudados por la Iglesia a través de la casilla del IRPF solo 6 millones se destinaron a este organismo, lo que supone un 2.5% del total recaudado. Reducida aportación que están dispuestos a disminuir en caso de que se les obligue a pagar impuestos, como amenazó el Sr. Rouco Varela.
El Sr. obispo con sus palabras actua mas como una avispa, aguijoneando a sus feligreses provocandoles irritabilidad y temor ante amenazas que solo están en su imaginación, que alguien que, en función de su cargo, debiera sembrar tranquilidad, paz y concordia entre todos los ciudadanos cordobeses.

Conviene recordar las demandas de la Plataforma Mezquita-Catedral de Córdoba: patrimonio de tod@s para comprobar que no existe ninguna amenaza para los feligreses, pues en  ningún momento se ha cuestionado el uso litúrgico por parte de la Iglesia Católica de la parte del monumento que constituye la catedral, otra cosa distinta es lo referente a la jerarquía eclesiástica y su afán por apropiarse del edificio. Así desde la Plataforma se pide que el Obispado deje de emplear institucionalmente solo el término catedral para referirse a todo el monumento. También exige el reconocimiento jurídico de su titularidad pública. De ahí, se desprende que plantee una gestión pública a través de un patronato que, al estilo del que rige la Alhambra, garantice una gestión cultural y económica transparente. Por último, plantea la redacción de un código de buenas prácticas entre las Administraciones públicas, académicas, ciudadanas y la Unesco, para evitar acciones que perjudiquen tanto a la imagen y significado del monumento, como a los intereses generales de Córdoba, Andalucía y España, al ser uno de los tres monumentos más visitados del Estado.

jueves, 5 de junio de 2014

Día Mundial de la "Hipocresía"


En consonancia  con lo anterior resulta llamativo que quienes pretenden solucionar los males que nos aquejan en estos momentos de grave crisis económica y social, desde una posición  de seriedad y rigor que ellos mismos se otorgan, vean la solución en el crecimiento y el consumo, o lo que es lo mismo, mas agresión a la naturaleza.
Nos encontramos en un momento en que el sistema económico dominante ha conseguido que la desigualdad de la riqueza en el mundo en general  y en España en particular, esté alcanzando limites obscenos (En el año 2000 el 10% más rico de la población poseía el 85% de la riqueza, y desde entonces la brecha ha ido en aumento), el mantra del crecimiento económico como solución se basa en el dogma de que el enriquecimiento de los ricos acaba revirtiendo a la sociedad, lo que no es más que una mezcla de mentira intencionada y de forzada ceguera moral.
Al dogma del crecimiento como solución le veo dos objeciones una social y otra medio ambiental.
La objeción social se basa en la constatación de una gran desigualdad de la riqueza producida  y un sistema económico y político que funciona muy eficazmente para mantenerla  e incrementarla, lo que nos lleva a concluir que el aumento del crecimiento de la riqueza medida por el PIB lo único que hace es que los ricos lo sean cada vez más a costa de los pobres que aumentan en miseria y en cantidad como ha puesto en evidencia la crisis actual, de manera que  en EEUU los milmillonarios pasaron de poseer 3.500 miles de millones en 2007 a 4.500 miles de millones en 2010, mientras que en el mundo 3.000 millones de personas viven por debajo del umbral de pobreza, establecido en 2 dólares al día, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo.
La objeción medio ambiental se basa en el hecho de que en un mundo finito como es nuestro planeta es lógico presuponer que contamos con recursos limitados, por lo que no es sensato planificar como si fuese infinito, por mucho que los avances tecnológicos puedan mejorar la eficiencia en su producción. Evidentemente esta suposición incluye una premisa de manera implícita, que “TODAS LAS PERSONAS” deben ser beneficiarios de la riqueza que se produzca, algo que no está ocurriendo actualmente y que de seguir aplicando las políticas actuales empeorará con el paso de los años, por lo que el otro punto de vista que podemos inferir (que probablemente sea el que contemplan los poderes económicos que nos gobiernan)es que si se controla la población, bien en número(independientemente del método utilizado) o en el acceso de parte de la misma a los bienes producidos, la “civilización” actual podrá mantenerse mediante la acumulación por parte de unos pocos privilegiados a costa de grandes masas de poblaciones “míseras y prescindibles”.
En cuanto al consumo como parte de la solución al problema económico que padecemos nos encontramos con similares objeciones.
Desde una perspectiva social y económica el empobrecimiento cada vez más acentuado de la mayoría de la población supone una barrera al consumo, aunque en los años anteriores a la crisis económica el crédito actuó como un espejismo que suplió la escasez de recursos de la mayoría de los ciudadanos, dando la falsa impresión de que teníamos un estatus que no se correspondía con la realidad. Mención aparte merece el hecho del consumismo absurdo en que nos hemos instalado al sustituir y confundir  tanto en el lenguaje como en nuestras vivencias las “necesidades” que son materiales, limitadas y susceptibles de ser satisfechas, con los “deseos” que son mentales, ilimitados e imposibles de satisfacer, llevándonos a una “necesidad permanente” de consumir y en consecuencia de trabajar para poder disponer de los recursos necesarios que, por otra parte, nunca tendremos suficientes como consecuencia de la manipulación anterior.
“Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco”, decía Epicuro.
En el aspecto medio ambiental este consumismo absurdo nos lleva a otra agresión al planeta convirtiéndolo en un “sumidero” que empieza a dar muestras de estar saturándose con las repercusiones negativas en cuanto a calidad de vida para sus habitantes, al menos los humanos. Nos encontramos con islas de plásticos en los océanos, alimentos, aguas y aire cada vez en peores condiciones en cuanto a su calidad con repercusiones en nuestra salud (cáncer, alergias, esterilidad, enfermedades degenerativas, etc.).                                                                                                                        Inmensas cantidades de cacharrería que acumulamos como consecuencia de la obsolescencia programada que nos “obliga” a cambiar constantemente de utensilios instalándonos en la cultura del “usar y tirar” haciéndola extensiva a todos los aspectos de nuestra vida.
Finalmente el efecto que más preocupa es la acumulación de gases que impide el retorno del calor solar provocando el llamado “Efecto invernadero”, como consecuencia del modelo energético actual basado en las energías fósiles (carbón, petróleo y gas),  y cuyos escenarios más dramáticos nos anuncian una subida de varios grados en la temperatura del  planeta lo que provocaría fuertes inundaciones de algunas zonas y sequias en otras.
Ante esta situación ¿Qué se puede hacer desde los movimientos ecologistas?
Lo primero quitarse de encima el estigma de “aguafiestas” que tanto ha calado a nivel popular y tanto daño hace al rigor de sus propuestas. Para ello se debería no cargar tanto las tintas en el aspecto catastrófico del mensaje por lo que tiene de parecido al de los antiguos profetas que amenazaban a las poblaciones con catástrofes y epidemias si no cambiaban su manera “pecaminosa” de vivir. En la actualidad, a veces, parecemos profetas  de la “diosa Gaia” que amenaza con vengarse destruyéndonos si no dejamos de agredirla, aunque esta amenaza es real, parece que necesitamos que se produzcan catástrofes para reconocer  y admitir, desgraciadamente siempre de manera retrospectiva, que podían producirse. Por ello sin dejar de señalar los daños medio ambientales que este tipo de sociedad está produciendo y sus consecuencias para los seres vivos, habría que acentuar los aspectos positivos del mensaje, incidiendo en el “otro tipo de sociedad” en el que poder vivir una “vida que merezca la pena ser vivida” como modelo que defendemos e intentar conseguir que los ciudadanos se vayan incorporando de manera consciente y activa a los cambios propuestos por el placer de experimentarlos y no por el miedo a los desastres.
La esperanza está en que si preguntamos a la gente por los valores más importantes para ellos, es muy probable que en sus respuestas aparezcan la solidaridad, la amistad, el respeto mutuo, la reciprocidad, la igualdad, la sinceridad… Pero al observar el comportamiento cotidiano de esa misma gente con toda seguridad serian otros valores los que destacan (egoísmo, competitividad, codicia, consumismo,..).
Resulta asombrosa la brecha entre lo que se piensa como ideal y lo que se practica en la realidad, entre las palabras y los hechos. Confirmándose la sentencia  “si no vives como piensas, acabarás pensando como vives”.
Una tarea importante del movimiento ecologista es la de establecer puentes que anulen la brecha, haciendo ver a los ciudadanos que la “realidad” en la que se desenvuelven no es algo natural ni la única posible, sino que es una realidad que responde a unos intereses concretos de una clase privilegiada, por lo que debemos crear las condiciones sociales de una realidad diferente que facilite la expresión y desarrollo de la otra cara de la naturaleza humana en la que aparecen los valores ideales, de manera que sea posible armonizar “lo que se dice” con “lo que se hace”, como avance ético y de respeto a sí mismo.                                             Para conseguirlo necesitamos producir una cantidad suficiente de bienes y servicios que satisfagan las necesidades básicas de todos con unos estándares de confort razonables, combinado con una reducción en la cantidad de trabajo necesario (situación que se da actualmente en los países desarrollados), a fin de liberar tiempo para el ocio, entendido como actividad guiada por uno mismo, sin presiones externas.
Habría que garantizar una distribución menos desigual de la riqueza y los ingresos como se propone en el modelo económico de “la economía del bien común”, además de implantar una “renta básica” según las posibilidades económicas del país o territorio afectado, con lo que mejoraríamos las condiciones sociales para la salud, personalidad, respeto y amistad.

Finalmente, una sociedad orientada a hacer realidad los bienes básicos de amistad y armonía con la naturaleza tendrá que hacer más hincapié en el localismo, (en potenciar la agricultura y ganadería ecológica, cambiar el modelo energético de los fósiles a las renovables…) y menos en la centralización y la globalización.

viernes, 2 de mayo de 2014

Elecciones: Ante la ingenuidad y la estupidez, seamos inteligentes.

En un artículo anterior “El cerebro y las decisiones políticas” reflexionaba sobre las causas que, según los experimentos científicos, nos inclinaban hacia una opción política concreta. En éste, de una manera menos científica y algo irónica pues se analiza desde “mi” escala de valores, pretendo hacer ver las consecuencias de las elecciones que hacemos.
Carlo M. Cipolla nos advierte en su breve ensayo sobre “Las leyes fundamentales de la estupidez humana” que la humanidad se encuentra en un estado deplorable. Añade que desde Darwin sabemos que compartimos nuestro origen con el resto de las especies del reino animal, las cuales  tienen que soportar sus dosis cotidianas de tribulaciones, temores, frustraciones y adversidades. Sin embargo, nosotros, los humanos tenemos que cargar con una dosis extra de tribulaciones cotidianas provocadas por un grupo de personas  pertenecientes al propio género humano y que sin estar organizados actúan en perfecta sintonía, como si estuviesen guiados por una “mano invisible”, similar a la de los mercados pero que este caso si funciona, consiguiendo una gran eficacia en la actividad del grupo, son los “estúpidos” ,y la 1ª Ley ya nos pone en guardia pues dice que “Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo”.
Aclaremos a qué se refiere Cipolla cuando habla de estupidez humana y de individuos estúpidos.
Ante cualquier acción, u omisión, cada uno de nosotros obtiene una ganancia o una pérdida, y al mismo tiempo proporciona una ganancia o una pérdida a algún “otro”.
 Esto lo podemos ilustrar mediante una gráfica:

El eje de la “X” mide la ganancia o pérdida del sujeto analizado. A la derecha del punto “0” estarían las ganancias y a la izquierda las pérdidas.                               
En el eje “Y” se registra la ganancia o pérdida que obtiene el sujeto, grupo o “ente” con el que interactúa el sujeto analizado. En la parte superior del punto “0”  estarían las ganancias y en la inferior las pérdidas.
Como podemos observar de esta interacción obtenemos cuatro cuadrantes que se corresponden con las cuatro categorías fundamentales en las que  Cipolla clasifica a los seres humanos: los “incautos” (H), que con su acción obtienen perdidas para ellos y beneficios para los otros; sus opuestos que serian los “malvados” (M), que con su acción obtienen beneficios a costa de otros; los “inteligentes” (I), quienes actúan de manera que todos ganan;  y sus antagónicos los “estúpidos” (E), que consiguen que todos pierdan.
Si trasladamos esta tipología humana al terreno electoral observaremos que los electores se comportan muchos como incautos y la mayoría como estúpidos. Veamos.
Si el escenario sobre el que enfocamos la conducta electoral lo centramos en los aspectos económicos, democráticos, laborales y sociales como elementos constituyentes de lo que denominamos “estado del bienestar”, comprobamos que hasta ahora, y parece que, desgraciadamente, esta tendencia continua, la mayoría social del país, que se encuentra entre las víctimas de las medidas adoptadas por nuestros gobernantes y los oligarcas que los manejan, a la hora de emitir su voto lo hace volviendo a elegir a quienes son las causas de sus desgracias-PP-PSOE en España - y la derecha europea y la socialdemocracia en Europa, o sea, su conducta electoral les perjudica y, en cambio, beneficia a quienes los hechos muestran que nos han llevado a la pobreza mediante las múltiples estafas, corrupciones de todo tipo y legislando en beneficio del capital a costa del resto de la población. Este es un ejemplo típico de conducta incauta, pues con su voto se perjudica a sí mismo y a los que comparten su situación socioeconómica (trabajadores, desempleados, jubilados, discapacitados, etc.) en beneficio de “otros”  (capital) que precisamente son el origen de sus penurias y calamidades.
Si tomamos al planeta Tierra, o sea a nuestra “Casa común”, como sujeto sobre el que recaen las consecuencias de nuestras decisiones electorales, entonces pasamos del grupo de los incautos al de los estúpidos, y como confirmación de la primera ley, el número de éstos se eleva muchísimo, pues las políticas de los que hasta ahora han obtenido la mayoría de los votos en nuestro país (Partido Popular y PSOE) nos llevan al desastre medioambiental al estar ambos sometidos a los intereses del capital, actuando con una obstinada negación del calentamiento climático, acentuando la crisis energética, la hecatombe de la diversidad biológica, y en general la crisis ecológico-social como consecuencia de su empecinamiento en salir de la crisis económica y financiera mediante lo que ellos llaman crecimiento, sin reparar que nuestro planeta ha llegado al límite de la agresión tolerable y que no podemos seguir creciendo de manera infinita en un espacio limitado. Según los informes de múltiples organismos internacionales hemos sobrepasado varias líneas rojas (emisiones de CO2, agujero de la capa de ozono, acidificación de los océanos, aumento de los aerosoles en la atmósfera, extinción de especies, escasez de agua dulce, etc.) entrando en la “Era de la Catástrofe”, ya que la demanda mundial de recursos naturales renovables supera en un 50% lo que la Tierra puede suministrar de forma sostenible, de manera que si nos fijamos en indicadores como la “huella ecológica", estamos más allá de los límites del planeta ya que estamos empleando aproximadamente un 150% de su biocapacidad. España tiene el “honor” de encontrarse entre los países mas insostenibles del planeta, pues la huella ecológica promedio de su población era en 2010 de 5.4 hectáreas, cuando lo deseable es 1.8 ha, superando la media del 150% según informa el Fondo Mundial para la Naturaleza.
Lo peor de todo es que se conocen las causas y las soluciones a aplicar, pero al igual que ocurrió con el antisemitismo nazi, en el que la mayoría de los alemanes y resto de europeos, miraron hacia otro lado en lo que algunos denominan “Denegación”, con la crisis ecológico-social global, que no es otra cosa que el choque de las sociedades industriales contra los límites biofísicos del planeta, nos está ocurriendo lo mismo, negando realidades patentes y ocultando sus causas y soluciones, entrando desde hace unas décadas en lo que de manera similar a la “denegación de ayuda” hacia las comunidades masacradas de manera inhumana por los nazis, escudándose en “no lo sabíamos”, que en realidad era un “ no queríamos saber”, estamos expoliando los recursos naturales a unos límites que nos están llevando a que  nuestro planeta se convierta en un lugar incompatible con la vida humana, mientras seguimos instalados en la  “Era de la Eco-Denegación”.
 Las leyes de la termodinámica y de la ecología restringen las opciones humanas.
“Llaman eco-pesimismo a lo que es simplemente superación del eco-analfabetismo y rechazo de la eco-denegación”.
Sin embargo las leyes de la estupidez humana nos conducen a un escenario en el que incluso los que están obteniendo beneficios económicos como consecuencia del expolio a los ciudadanos –Malvados- se verán perjudicados pues la destrucción de nuestro hábitat al que nos están llevando también acabará afectándoles, aunque obviamente dado que tienen más medios serán los últimos en sufrir las consecuencias, pues robaran y eliminaran a quienes les estorben, hasta que la tierra sea inhabitable y entonces perecerán como el resto. En definitiva elegimos a quienes con su visión cortoplacista y afán de acumular dinero están destrozando el planeta en el que vivimos, llevándonos a la destrucción del ser humano, ellos incluidos.
A largo plazo todos perdemos cuando actuamos de manera estúpida.
El 25 de mayo se presenta una oportunidad de cambiar el rumbo de las cosas. Espabilemos.
Votemos por aquellos partidos que defienden y proponen medidas para la sostenibilidad del planeta, mejorar la democracia, gobernar para los ciudadanos y no estén sometidos a la dictadura del poder económico.
Nota: Este escrito tiene un corolario, pues como indicaba al principio del mismo, este análisis está hecho desde los valores que defiendo: “Altruismo social” concretado en la defensa del bien común; “Altruismo Ecológico”, defensa del Planeta por encima de localismos, Erradicación de la pobreza, Democracia..., que evidentemente no son los que predominan, al menos en la práctica, por ello asumo que la mayoría pensarán que el incauto y/o estúpido soy yo.
 Un grupo de "Malvados" riéndose. ¿De quién? 



jueves, 10 de abril de 2014

Lágrimas en el “Rey Heredia”

Martes 8 de abril, el presidente de Europa Laica, Francisco Delgado, presenta su libro “Evanescencia de la escuela pública” en el Rey Heredia. Al llegar varias furgonetas de la policía están aparcadas en la puerta del colegio, varios agentes salen del mismo y tras subirse en ellas se marchan. Han ido a comunicar y colgar en la puerta del edificio la cédula de notificación judicial mediante la cual se comunica que disponen de un mes de plazo para abandonarlo.
A las 20.30 se celebra una asamblea en el patio del colegio a la que asisten varios centenares de personas, en la que se informa de la situación y se realiza un turno de micrófono abierto en el que los participantes sacan su rabia, angustia y preocupación  ante tanto sinsentido, algun@s tienen dificultad para hablar debido a la emoción que los atenaza y las preguntas que se lanzan al aire como: ¿Qué ocurrirá con las cien familias que acuden a comer al colegio?¿Las clases de idiomas, de guitarra y otras materias? ¿Las sesiones de terapia, yoga...? ¿La magnifica biblioteca que han conseguido montar de la nada?¿La emisora? Etc.
El Rey Heredia mediante la “Acampada por la Dignidad” es un ejemplo de la puesta en practica de la parte empática, solidaria y altruista de la naturaleza humana. ALTRUISMO de verdad, sin buscar premios en la tierra ni en los cielos, solamente el placer de ayudarse ayudando a los demás.
El primer valor que se menciona en la Declaración Universal de los Derechos Humanos es la Dignidad, cuyo significado es el “valor en igualdad, sin condiciones e inalienable” que poseen TODOS los seres humanos.
Con este valor-derecho como bandera un grupo de buenas personas, algunas de ellas al borde de la desesperación, han conseguido crear un espacio de libertad aplicando la solidaridad, el altruismo, la cooperación y el apoyo mutuo.
En una sociedad en la que se promociona el egoísmo, la competencia y el individualismo, aparece este pequeño espacio en el que se defienden y se practican los valores opuestos. Algo similar a la aldea gala de Asterix que era un espacio libre del poderío romano, el Rey Heredia con su “Acampada  Dignidad” ha conseguido ser un espacio de libertad, generosidad y altruismo, rodeado y amenazado por los principios y “valores” del neoliberalismo que padecemos.
La otra cara de la naturaleza humana, el egoísmo, la competencia, la crueldad y la insensibilidad hacia el sufrimiento de los demás se nos ha hecho presente mediante la actuación del Consistorio municipal y la aplicación de la ley, que no de la justicia, por parte del juez.
Resultaría escandaloso ,si no estuviésemos inmunizados ante tanta desfachatez, que ese mismo Consistorio, con el Sr. Nieto a la cabeza, que tanto empeño han puesto en impedir que el proyecto del Rey Heredia prosperase, el viernes día 4 de abril, es decir, cuatro días antes, en el orden del día de la Junta de Gobierno Local en su punto 9 dice: “Proposición del Sr. Teniente de Alcalde Delegado de Hacienda, Gestión y Administración Pública, de cesión de uso en precario (cesión gratuita de Bienes Patrimoniales de las entidades Públicas) del inmueble sito en Huerto San Pedro el Real a favor de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba”. No se si se los ciudadanos son capaces de comprender la gravedad de estos hechos, vayamos por partes. Un edificio público, antiguo colegio, cerrado y sin ningún uso por parte del Ayuntamiento de Córdoba, es solicitado  por diversos colectivos para que desde ese Ayuntamiento se le dé un uso social para el barrio y ante la negativa de éste, un grupo de personas, en nombre  de la dignidad, deciden ocuparlo y ponerlo en uso para dar respuesta a las necesidades de los vecinos, al margen del Ayuntamiento que no solo no ayuda sino que entorpece cortando el agua y mandando a la policía. En ningún momento los ocupantes han pretendido apropiarse de nada, todo lo contrario, han aportado su esfuerzo y limitados recursos para convertirlo en un espacio digno en apariencia y en esencia.   Esos mismos gobernantes locales proponen y aprueban “regalar” un espacio público a un grupo de personas agrupadas en Cofradías. De la misma manera hace unas semanas defendieron y aprobaron que la Mezquita-Catedral pertenezca a la Iglesia Católica en contra de quienes defendemos su titularidad pública. De locura
Vivimos en una sociedad en la que defender derechos humanos como la dignidad de las personas te sitúa fuera de la ley y te convierten en un antisistema (dándole una connotación negativa a este término).
Que puede haber de justas en unas leyes que permiten desalojar un centro que ha sido rehabilitado por los vecinos para ofrecer comida, educación, terapias, cultura y lo mas importante de todo la posibilidad de dar sentido a sus vidas y recuperar las ganas de vivir al sentirse útiles colaborando y ayudando a los demás.
Esas mismas leyes que obligan a un juez a poner en libertad a un grupo de narcotraficantes detenidos con toneladas de droga.
Decía el filosofo e historiador Howard Zinn: “Históricamente las cosas más terribles (guerra, genocidio, esclavitud) resultaron no de la desobediencia, sino de la obediencia”, y como ejemplo tenemos en nuestra reciente historia en la que en cumplimiento de las leyes en la Alemania nazi se exterminaron millones de personas y como dijo Adolf Eichmann, responsable del transporte a los campos de exterminio, cuando fue secuestrado y juzgado en Jerusalén, él solo se limitó a cumplir ordenes y obedecer las leyes con la máxima diligencia, por lo que se sentía orgulloso del trabajo bien hecho, según las leyes vigentes. Las consecuencias de su “bien hacer” no era responsabilidad suya, sino de quienes hicieron las leyes y daban las ordenes.
Hoy nos sentimos orgullosos de las personas que en aquellos tiempos de barbarie e injusticia se opusieron a esas leyes arriesgando sus vidas, su libertad y su bienestar, y nos avergonzamos de quienes cumplieron las leyes o miraron hacia otro lado.
Quizás haya llegado la hora de que los ciudadanos nos planteemos si es ético obedecer las leyes que nos imponen desde un gobierno que ha llegado al poder con mentiras y corrupción, que legisla en beneficio de los poderosos (Iglesia Católica, Banca, Eléctricas, Monarquía…) y contra los ciudadanos de a pie, especialmente los mas vulnerables (desempleados, ancianos, enfermos, discapacitados,…)
Pero cuidado, aunque había lágrimas en los ojos de los asistentes eran fruto de tanta ignominia y crueldad por parte de nuestras autoridades (municipales y judiciales) y mostraban la rabia y el coraje que estas buenas personas estaban experimentando, una rabia que se canalizará en acciones para defender lo que con tanto esfuerzo han conseguido.
Los ciudadanos de Córdoba tenemos la ocasión de recuperar la dignidad, perdida cuando elegimos al actual Consistorio, defendiendo y consiguiendo que la “Acampada Dignidad” continúe su labor humanitaria en el Rey Heredia. Ahora nos toca a tod@s aportar nuestra ayuda, por lo que si compartes lo aquí expuesto únete y colabora en su defensa.
Córdoba 9 de abril de 2014
Miembro de EQUO

miércoles, 12 de marzo de 2014

Titularidad de la Mezquita-Catedral -Texto completo-




Desde la Asociación “Europa Laica”  se propugna la laicidad entendida como el establecimiento de las condiciones para la libertad de conciencia.
Defendemos que el Estado debe ser garante de que los ciudadanos puedan ejercer su libertad de conciencia pero de una manera neutral sin otorgar privilegios a una confesión especifica y con una separación clara entre lo público y lo privado, entendiendo que las creencias de los ciudadanos deben estar en el terreno de lo privado.

Arthur Schopenhauer:
"Toda verdad pasa por tres fases.
Primero se la ridiculiza.
Segundo, genera una violenta oposición.
Tercero, resulta aceptada como si fuera algo evidente".

“Todos sabemos desde siempre que la tierra es redonda y que gira alrededor del sol”, ¿o no?

La “verdad” que vengo a exponer en nombre de Córdoba Laica es que la titularidad de la Mezquita-Catedral corresponde a la ciudadanía de Córdoba, considerado Bien de Interés Cultural, Monumento Nacional y Patrimonio de la Humanidad, por lo que cualquier acto de apropiación privada, y la Iglesia Católica lo es, carece de valor jurídico al tratarse de un bien público.

Desde Córdoba Laica  planteamos que existen dudas razonables sobre la “legitimidad” de la Iglesia católica para autoproclamarse dueña de la M-C, al entender que la legislación hipotecaria en materia de inmatriculación de bienes inmuebles eclesiásticos utilizada por dicho organismo va en contra de los principios constitucionales de igualdad ante la ley (Art. 14) y de aconfesionalidad del Estado, al atentar contra el articulo 16.3 de la Constitución Española que establece que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”.
Con esta normativa se ha tratado de equiparar a la iglesia católica como “Entidad de Derecho Público” y a los obispos diocesanos con funcionarios públicos, pudiendo ser considerada, esta legislación hipotecaria, como un procedimiento anacrónico resquicio de un modelo de relaciones Iglesia-Estado de corte confesional que fue superado por la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978.
Actualmente no cabe asimilar los fines religiosos con los públicos, ni a los miembros de una Confesión religiosa, por muy cualificada que sea su posición dentro de la misma, con los funcionarios públicos.

Como ejemplo de la etapa de ridiculización, a la que hacía referencia la cita de Schopenhauer el Sr. Nieto Cumplido, CANONIGO ARCHIVERO DE LA CATEDRAL, sobre la propiedad de la Mezquita declara: "No hay que justificar lo evidente"
Tan evidente como que la tierra está quieta y es el sol el que gira alrededor de ella. Evidencia que estuvo a punto de costarle la vida a Galileo porque lo que él observaba era lo contrario.

Además, insta a la Junta a "no hacer el ridículo, porque en la UE se lleva poco un asalto a la propiedad privada".

Totalmente de acuerdo con este Sr. pues es evidente que lo que se lleva en la Unión Europea al igual que en nuestro país es “el asalto a lo público” en beneficio de algunos privilegiados, entre los que, como todos sabemos en nuestro país, se encuentran los bancos y la Iglesia Católica.

Añade este Sr. que uno de los campos actuantes en esta disputa es "la confrontación entre profesionales del Derecho, y apostilla --unos bastante más competentes que otros--,
Supongo que los más competentes son los que de acuerdo con la Iglesia defienden la obviedad acerca de su propiedad sobre la M-C  y seguramente se basará en los Hechos, pero los “Hechos de los Apóstoles” porque en cuanto a los “Hechos históricos” los eruditos eclesiásticos suelen ir de metedura de pata en metedura de pata y varios pasos por detrás de los conocimientos científicos.                                                                                                         Afirma que -"en parte" se quiere llevar el templo a Sevilla y alerta de "pretensiones del mundo árabe"-.  Sin comentarios.

Por otro lado resulta paradójico que José Antonio Nieto, Alcalde de Córdoba, asuma la defensa de los privilegios del cabildo catedralicio por encima del interés común de la ciudadanía a la que representa. 

                                                                                                                                Quiero recordarle Sr. Alcalde que:                                                                            “El indicador por antonomasia del buen hacer de un gobierno, y por extensión de un buen gobernante, es cómo atiende los intereses de su pueblo, en especial de los más débiles, y si es capaz de protegerlo especialmente durante los tiempos difíciles y frente a los poderosos.” 

No es de recibo que en este debate en el que se plantea por una parte que el monumento de la M-C debe pertenecer a la TOTALIDAD de los cordobeses de los que el Alcalde es su representante, frente a otra que defiende la propiedad para una organización privada, de ámbito internacional y dependiente de un jefe de estado extranjero como es la Iglesia Católica, el Alcalde de Córdoba se ponga de parte de quienes quieren apropiarse del bien en beneficio privado frente a los que defendemos lo público.
No parece que el Sr. Alcalde esté defendiendo los intereses de los cordobeses ante el riesgo de perder el más importante y emblemático monumento de la ciudad.
Entendemos el conflicto de intereses que se le puede plantear, al tener que decidir entre cumplir con su obligación de Alcalde y defender en consecuencia el patrimonio  de los ciudadanos cordobeses frente a una organización privada a la que en función de sus creencias pertenece.
Es evidente que nos encontramos ante un hecho histórico, dada la trascendencia que tendrá, independientemente del resultado final, por lo que Ud. Sr. Nieto podrá ser recordado como el Alcalde que defendió jurídica, política y socialmente la pertenencia de la Mezquita-Catedral al pueblo de Córdoba o por el contrario quien dio la espalda a su pueblo para posicionarse del lado de la poderosa iglesia católica.
En Córdoba tenemos el caso de un Alcalde, el Sr. Anguita, que en 1980 con el apoyo de los ciudadanos, las leyes y la negociación con sus propietarios, evitó el expolio al extranjero de los tesoros de otro monumento emblemático de nuestra ciudad, como es el Palacio de Viana.
Desde Córdoba Laica denunciamos la ilegitimidad y presunta inconstitucionalidad de esta absurda situación como consecuencia de la aplicación de los artículos 206 de la Ley Hipotecaria y 304 de su Reglamento por parte de la iglesia católica y exigimos responsabilidades a los poderes públicos que lo están permitiendo, requiriendo a los grupos políticos con representación parlamentaria que modifiquen con carácter retroactivo la citada ley y su reglamento, adaptándola a la situación democrática y constitucional del momento.
Por otra parte hacemos un llamamiento a los ciudadanos cordobeses para que se movilicen en defensa de sus intereses, reclamando la devolución de la Mezquita-Catedral al Estado Español (no a ninguna secta, religión u organismo extranjero) quien mediante una Fundación o Patronato Público, del que formarían parte el Ayuntamiento de Córdoba, los Gobiernos Regional y Central, la Universidad y, en su caso, entidades privadas de carácter cultural o de investigación, en la que se garantice la transparencia en todos los aspectos de su gestión, incluida la económica, y cuyos beneficios, si los hubiere, reviertan en Córdoba y los cordobeses.

Antonio Pintor Álvarez
Córdoba Laica 11 de Marzo 2014