jueves, 10 de abril de 2014

Lágrimas en el “Rey Heredia”

Martes 8 de abril, el presidente de Europa Laica, Francisco Delgado, presenta su libro “Evanescencia de la escuela pública” en el Rey Heredia. Al llegar varias furgonetas de la policía están aparcadas en la puerta del colegio, varios agentes salen del mismo y tras subirse en ellas se marchan. Han ido a comunicar y colgar en la puerta del edificio la cédula de notificación judicial mediante la cual se comunica que disponen de un mes de plazo para abandonarlo.
A las 20.30 se celebra una asamblea en el patio del colegio a la que asisten varios centenares de personas, en la que se informa de la situación y se realiza un turno de micrófono abierto en el que los participantes sacan su rabia, angustia y preocupación  ante tanto sinsentido, algun@s tienen dificultad para hablar debido a la emoción que los atenaza y las preguntas que se lanzan al aire como: ¿Qué ocurrirá con las cien familias que acuden a comer al colegio?¿Las clases de idiomas, de guitarra y otras materias? ¿Las sesiones de terapia, yoga...? ¿La magnifica biblioteca que han conseguido montar de la nada?¿La emisora? Etc.
El Rey Heredia mediante la “Acampada por la Dignidad” es un ejemplo de la puesta en practica de la parte empática, solidaria y altruista de la naturaleza humana. ALTRUISMO de verdad, sin buscar premios en la tierra ni en los cielos, solamente el placer de ayudarse ayudando a los demás.
El primer valor que se menciona en la Declaración Universal de los Derechos Humanos es la Dignidad, cuyo significado es el “valor en igualdad, sin condiciones e inalienable” que poseen TODOS los seres humanos.
Con este valor-derecho como bandera un grupo de buenas personas, algunas de ellas al borde de la desesperación, han conseguido crear un espacio de libertad aplicando la solidaridad, el altruismo, la cooperación y el apoyo mutuo.
En una sociedad en la que se promociona el egoísmo, la competencia y el individualismo, aparece este pequeño espacio en el que se defienden y se practican los valores opuestos. Algo similar a la aldea gala de Asterix que era un espacio libre del poderío romano, el Rey Heredia con su “Acampada  Dignidad” ha conseguido ser un espacio de libertad, generosidad y altruismo, rodeado y amenazado por los principios y “valores” del neoliberalismo que padecemos.
La otra cara de la naturaleza humana, el egoísmo, la competencia, la crueldad y la insensibilidad hacia el sufrimiento de los demás se nos ha hecho presente mediante la actuación del Consistorio municipal y la aplicación de la ley, que no de la justicia, por parte del juez.
Resultaría escandaloso ,si no estuviésemos inmunizados ante tanta desfachatez, que ese mismo Consistorio, con el Sr. Nieto a la cabeza, que tanto empeño han puesto en impedir que el proyecto del Rey Heredia prosperase, el viernes día 4 de abril, es decir, cuatro días antes, en el orden del día de la Junta de Gobierno Local en su punto 9 dice: “Proposición del Sr. Teniente de Alcalde Delegado de Hacienda, Gestión y Administración Pública, de cesión de uso en precario (cesión gratuita de Bienes Patrimoniales de las entidades Públicas) del inmueble sito en Huerto San Pedro el Real a favor de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba”. No se si se los ciudadanos son capaces de comprender la gravedad de estos hechos, vayamos por partes. Un edificio público, antiguo colegio, cerrado y sin ningún uso por parte del Ayuntamiento de Córdoba, es solicitado  por diversos colectivos para que desde ese Ayuntamiento se le dé un uso social para el barrio y ante la negativa de éste, un grupo de personas, en nombre  de la dignidad, deciden ocuparlo y ponerlo en uso para dar respuesta a las necesidades de los vecinos, al margen del Ayuntamiento que no solo no ayuda sino que entorpece cortando el agua y mandando a la policía. En ningún momento los ocupantes han pretendido apropiarse de nada, todo lo contrario, han aportado su esfuerzo y limitados recursos para convertirlo en un espacio digno en apariencia y en esencia.   Esos mismos gobernantes locales proponen y aprueban “regalar” un espacio público a un grupo de personas agrupadas en Cofradías. De la misma manera hace unas semanas defendieron y aprobaron que la Mezquita-Catedral pertenezca a la Iglesia Católica en contra de quienes defendemos su titularidad pública. De locura
Vivimos en una sociedad en la que defender derechos humanos como la dignidad de las personas te sitúa fuera de la ley y te convierten en un antisistema (dándole una connotación negativa a este término).
Que puede haber de justas en unas leyes que permiten desalojar un centro que ha sido rehabilitado por los vecinos para ofrecer comida, educación, terapias, cultura y lo mas importante de todo la posibilidad de dar sentido a sus vidas y recuperar las ganas de vivir al sentirse útiles colaborando y ayudando a los demás.
Esas mismas leyes que obligan a un juez a poner en libertad a un grupo de narcotraficantes detenidos con toneladas de droga.
Decía el filosofo e historiador Howard Zinn: “Históricamente las cosas más terribles (guerra, genocidio, esclavitud) resultaron no de la desobediencia, sino de la obediencia”, y como ejemplo tenemos en nuestra reciente historia en la que en cumplimiento de las leyes en la Alemania nazi se exterminaron millones de personas y como dijo Adolf Eichmann, responsable del transporte a los campos de exterminio, cuando fue secuestrado y juzgado en Jerusalén, él solo se limitó a cumplir ordenes y obedecer las leyes con la máxima diligencia, por lo que se sentía orgulloso del trabajo bien hecho, según las leyes vigentes. Las consecuencias de su “bien hacer” no era responsabilidad suya, sino de quienes hicieron las leyes y daban las ordenes.
Hoy nos sentimos orgullosos de las personas que en aquellos tiempos de barbarie e injusticia se opusieron a esas leyes arriesgando sus vidas, su libertad y su bienestar, y nos avergonzamos de quienes cumplieron las leyes o miraron hacia otro lado.
Quizás haya llegado la hora de que los ciudadanos nos planteemos si es ético obedecer las leyes que nos imponen desde un gobierno que ha llegado al poder con mentiras y corrupción, que legisla en beneficio de los poderosos (Iglesia Católica, Banca, Eléctricas, Monarquía…) y contra los ciudadanos de a pie, especialmente los mas vulnerables (desempleados, ancianos, enfermos, discapacitados,…)
Pero cuidado, aunque había lágrimas en los ojos de los asistentes eran fruto de tanta ignominia y crueldad por parte de nuestras autoridades (municipales y judiciales) y mostraban la rabia y el coraje que estas buenas personas estaban experimentando, una rabia que se canalizará en acciones para defender lo que con tanto esfuerzo han conseguido.
Los ciudadanos de Córdoba tenemos la ocasión de recuperar la dignidad, perdida cuando elegimos al actual Consistorio, defendiendo y consiguiendo que la “Acampada Dignidad” continúe su labor humanitaria en el Rey Heredia. Ahora nos toca a tod@s aportar nuestra ayuda, por lo que si compartes lo aquí expuesto únete y colabora en su defensa.
Córdoba 9 de abril de 2014
Miembro de EQUO

miércoles, 12 de marzo de 2014

Titularidad de la Mezquita-Catedral -Texto completo-




Desde la Asociación “Europa Laica”  se propugna la laicidad entendida como el establecimiento de las condiciones para la libertad de conciencia.
Defendemos que el Estado debe ser garante de que los ciudadanos puedan ejercer su libertad de conciencia pero de una manera neutral sin otorgar privilegios a una confesión especifica y con una separación clara entre lo público y lo privado, entendiendo que las creencias de los ciudadanos deben estar en el terreno de lo privado.

Arthur Schopenhauer:
"Toda verdad pasa por tres fases.
Primero se la ridiculiza.
Segundo, genera una violenta oposición.
Tercero, resulta aceptada como si fuera algo evidente".

“Todos sabemos desde siempre que la tierra es redonda y que gira alrededor del sol”, ¿o no?

La “verdad” que vengo a exponer en nombre de Córdoba Laica es que la titularidad de la Mezquita-Catedral corresponde a la ciudadanía de Córdoba, considerado Bien de Interés Cultural, Monumento Nacional y Patrimonio de la Humanidad, por lo que cualquier acto de apropiación privada, y la Iglesia Católica lo es, carece de valor jurídico al tratarse de un bien público.

Desde Córdoba Laica  planteamos que existen dudas razonables sobre la “legitimidad” de la Iglesia católica para autoproclamarse dueña de la M-C, al entender que la legislación hipotecaria en materia de inmatriculación de bienes inmuebles eclesiásticos utilizada por dicho organismo va en contra de los principios constitucionales de igualdad ante la ley (Art. 14) y de aconfesionalidad del Estado, al atentar contra el articulo 16.3 de la Constitución Española que establece que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”.
Con esta normativa se ha tratado de equiparar a la iglesia católica como “Entidad de Derecho Público” y a los obispos diocesanos con funcionarios públicos, pudiendo ser considerada, esta legislación hipotecaria, como un procedimiento anacrónico resquicio de un modelo de relaciones Iglesia-Estado de corte confesional que fue superado por la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978.
Actualmente no cabe asimilar los fines religiosos con los públicos, ni a los miembros de una Confesión religiosa, por muy cualificada que sea su posición dentro de la misma, con los funcionarios públicos.

Como ejemplo de la etapa de ridiculización, a la que hacía referencia la cita de Schopenhauer el Sr. Nieto Cumplido, CANONIGO ARCHIVERO DE LA CATEDRAL, sobre la propiedad de la Mezquita declara: "No hay que justificar lo evidente"
Tan evidente como que la tierra está quieta y es el sol el que gira alrededor de ella. Evidencia que estuvo a punto de costarle la vida a Galileo porque lo que él observaba era lo contrario.

Además, insta a la Junta a "no hacer el ridículo, porque en la UE se lleva poco un asalto a la propiedad privada".

Totalmente de acuerdo con este Sr. pues es evidente que lo que se lleva en la Unión Europea al igual que en nuestro país es “el asalto a lo público” en beneficio de algunos privilegiados, entre los que, como todos sabemos en nuestro país, se encuentran los bancos y la Iglesia Católica.

Añade este Sr. que uno de los campos actuantes en esta disputa es "la confrontación entre profesionales del Derecho, y apostilla --unos bastante más competentes que otros--,
Supongo que los más competentes son los que de acuerdo con la Iglesia defienden la obviedad acerca de su propiedad sobre la M-C  y seguramente se basará en los Hechos, pero los “Hechos de los Apóstoles” porque en cuanto a los “Hechos históricos” los eruditos eclesiásticos suelen ir de metedura de pata en metedura de pata y varios pasos por detrás de los conocimientos científicos.                                                                                                         Afirma que -"en parte" se quiere llevar el templo a Sevilla y alerta de "pretensiones del mundo árabe"-.  Sin comentarios.

Por otro lado resulta paradójico que José Antonio Nieto, Alcalde de Córdoba, asuma la defensa de los privilegios del cabildo catedralicio por encima del interés común de la ciudadanía a la que representa. 

                                                                                                                                Quiero recordarle Sr. Alcalde que:                                                                            “El indicador por antonomasia del buen hacer de un gobierno, y por extensión de un buen gobernante, es cómo atiende los intereses de su pueblo, en especial de los más débiles, y si es capaz de protegerlo especialmente durante los tiempos difíciles y frente a los poderosos.” 

No es de recibo que en este debate en el que se plantea por una parte que el monumento de la M-C debe pertenecer a la TOTALIDAD de los cordobeses de los que el Alcalde es su representante, frente a otra que defiende la propiedad para una organización privada, de ámbito internacional y dependiente de un jefe de estado extranjero como es la Iglesia Católica, el Alcalde de Córdoba se ponga de parte de quienes quieren apropiarse del bien en beneficio privado frente a los que defendemos lo público.
No parece que el Sr. Alcalde esté defendiendo los intereses de los cordobeses ante el riesgo de perder el más importante y emblemático monumento de la ciudad.
Entendemos el conflicto de intereses que se le puede plantear, al tener que decidir entre cumplir con su obligación de Alcalde y defender en consecuencia el patrimonio  de los ciudadanos cordobeses frente a una organización privada a la que en función de sus creencias pertenece.
Es evidente que nos encontramos ante un hecho histórico, dada la trascendencia que tendrá, independientemente del resultado final, por lo que Ud. Sr. Nieto podrá ser recordado como el Alcalde que defendió jurídica, política y socialmente la pertenencia de la Mezquita-Catedral al pueblo de Córdoba o por el contrario quien dio la espalda a su pueblo para posicionarse del lado de la poderosa iglesia católica.
En Córdoba tenemos el caso de un Alcalde, el Sr. Anguita, que en 1980 con el apoyo de los ciudadanos, las leyes y la negociación con sus propietarios, evitó el expolio al extranjero de los tesoros de otro monumento emblemático de nuestra ciudad, como es el Palacio de Viana.
Desde Córdoba Laica denunciamos la ilegitimidad y presunta inconstitucionalidad de esta absurda situación como consecuencia de la aplicación de los artículos 206 de la Ley Hipotecaria y 304 de su Reglamento por parte de la iglesia católica y exigimos responsabilidades a los poderes públicos que lo están permitiendo, requiriendo a los grupos políticos con representación parlamentaria que modifiquen con carácter retroactivo la citada ley y su reglamento, adaptándola a la situación democrática y constitucional del momento.
Por otra parte hacemos un llamamiento a los ciudadanos cordobeses para que se movilicen en defensa de sus intereses, reclamando la devolución de la Mezquita-Catedral al Estado Español (no a ninguna secta, religión u organismo extranjero) quien mediante una Fundación o Patronato Público, del que formarían parte el Ayuntamiento de Córdoba, los Gobiernos Regional y Central, la Universidad y, en su caso, entidades privadas de carácter cultural o de investigación, en la que se garantice la transparencia en todos los aspectos de su gestión, incluida la económica, y cuyos beneficios, si los hubiere, reviertan en Córdoba y los cordobeses.

Antonio Pintor Álvarez
Córdoba Laica 11 de Marzo 2014

martes, 11 de marzo de 2014

Titularidad de la Mezquita-Catedral

Intervención realizada en nombre de Córdoba Laica en el pleno del Ayuntamiento de Córdoba el martes 14 de Marzo del 2014











Arthur Schopenhauer:
"Toda verdad pasa por tres fases.
Primero se la ridiculiza.
Segundo, genera una violenta oposición.
Tercero, resulta aceptada como si fuera algo evidente".

“Todos sabemos desde siempre que la tierra es redonda y que gira alrededor del sol”, ¿o no?

La “verdad” que vengo a exponer en nombre de Córdoba Laica es que la titularidad de la Mezquita-Catedral corresponde a la ciudadanía de Córdoba.
Desde Córdoba Laica  planteamos que existen dudas razonables sobre la “legitimidad” de la Iglesia católica para autoproclamarse dueña de la M-C, al entender que la legislación hipotecaria en materia de inmatriculación de bienes inmuebles eclesiásticos utilizada por dicho organismo va en contra de los principios constitucionales de igualdad ante la ley (Art. 14) y de la aconfesionalidad del Estado (Art. 16.3) que establece que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”.
Se ha tratado de equiparar a la iglesia católica como “Entidad de Derecho Público” y a los obispos diocesanos con funcionarios públicos, pudiendo ser considerada, esta legislación hipotecaria, como un procedimiento anacrónico, resquicio de un modelo de relaciones Iglesia-Estado de corte confesional que fue superado por la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978.
Actualmente no cabe asimilar los fines religiosos con los públicos, ni a los miembros de una Confesión religiosa, por muy cualificada que sea su posición dentro de la misma, con los funcionarios públicos.

El CANONIGO ARCHIVERO DE LA CATEDRAL, al referirse a la propiedad de la Mezquita declara: "No hay que justificar lo evidente"
Tan evidente como que la tierra estaba quieta y era el sol el que giraba alrededor de ella.
Además, insta a la Junta a "no hacer el ridículo, porque en la UE se lleva poco un asalto a la propiedad privada".
Totalmente de acuerdo con este Sr. pues es evidente que lo que se lleva en la Unión Europea al igual que en nuestro país es “el asalto a lo público” en beneficio de algunos privilegiados, entre los que, como todos sabemos en nuestro país, se encuentran los bancos y la Iglesia Católica.

Por otro lado resulta paradójico que José Antonio Nieto, Alcalde de Córdoba, asuma la defensa de los privilegios del cabildo catedralicio por encima del interés común de la ciudadanía a la que representa.

Quiero recordarle al Sr. Alcalde que:

El indicador por antonomasia del buen hacer de un gobierno, y por extensión de un buen gobernante, es cómo atiende los intereses de su pueblo, en especial de los más débiles, y si es capazde protegerlo sobre todo durante los tiempos dificiles y frente a los poderosos.                                                  

Evidentemente nos encontramos ante un hecho histórico, dada la trascendencia que tendrá, independientemente del resultado final, por lo que el Sr. Alcalde podrá ser recordado como aquel que defendió jurídica, política y socialmente la pertenencia de la Mezquita-Catedral al pueblo de Córdoba o por el contrario quien dio la espalda a su pueblo para posicionarse del lado de la poderosa iglesia católica, cuya jerarquía, no olvidemos, obedece y depende de un jefe de estado extranjero.
En Córdoba tenemos el caso de un Alcalde, el Sr. Anguita, que en 1980 con el apoyo de los ciudadanos, las leyes y la negociación con sus propietarios, evitó el expolio al extranjero de los tesoros de otro monumento emblemático de nuestra ciudad, como es el Palacio de Viana.

Desde Europa Laica denunciamos la ilegitimidad y presunta inconstitucionalidad de esta absurda situación y exigimos responsabilidades a los poderes públicos que lo están permitiendo, requiriendo a los grupos políticos con representación parlamentaria que modifiquen con carácter retroactivo el articulo 206 de la Ley Hipotecaria  y el 304 de su Reglamento, adaptándola a la situación democrática y constitucional del momento.

Por otra parte hacemos un llamamiento a los ciudadanos cordobeses para que se movilicen en defensa de sus intereses, reclamando la devolución de la Mezquita-Catedral al Estado Español (no a ninguna secta, religión u organismo extranjero) quien mediante una Fundación o Patronato Público, del que formarían parte el Ayuntamiento de Córdoba, los Gobiernos
Regional y Central, la Universidad y, en su caso, entidades privadas de carácter cultural o de investigación, y en la que se garantice la transparencia en todos los aspectos de su gestión, incluida la económica, y cuyos beneficios, si los hubiere, reviertan en Córdoba y los cordobeses.

Antonio Pintor Álvarez
Córdoba Laica 11 de Marzo 2014

lunes, 10 de febrero de 2014

Sobre el Aborto


"Algo huele a podrido en Dinamarca"  le decía el fiel Marcelo a Hamlet y Horacio en la conocida obra de Shakespeare.

Entrar en el debate sobre el aborto implica sumergirse en aguas turbulentas en las que confluyen corrientes procedentes de veneros científicos y otras más ruidosas originadas en prejuicios religiosos e ideas tradicionales ancladas en emociones lo que dificulta un abordaje sosegado y racional.

Lo primero que tenemos que poner en evidencia es que de la misma manera que nadie en su sano juicio desea someterse a ningún tratamiento médico-quirúrgico salvo que las circunstancias lo hagan necesario, mucho menos, “ninguna mujer desea que se le practique un aborto”  salvo que existan circunstancias que así lo aconsejen o ella así lo considere.

Cuando se pide que el aborto sea legal y realizado en el sistema público de salud, lo que se está demandando es que aquellas mujeres que se encuentren ante un “embarazo problemático” (ya veremos en que consiste) que no desean llevar a término, puedan interrumpirlo en las mejores condiciones sanitarias y lo antes posible, lo que estará en función del problema causante, y sin olvidar que suele vivirse con dramatismo y sufrimiento por parte de la mujer. Esto que es tan evidente se olvida con demasiada frecuencia por los mal llamados “pro vida” con la jerarquía católica a la cabeza que tratan a las mujeres que se ven en esta difícil situación como “asesinas sin corazón”.

Ante la pertinencia o no de legalizar la interrupción del embarazo nos encontramos con un “continuum” que va desde quienes consideran que “nunca está justificada su realización” a los que ponen el límite en “el momento del parto”.

Ambos extremos protagonizan una controversia muy polarizada y ambos utilizan argumentos espurios pues suele ser habitual en estos casos que se parta de la conclusión y posteriormente se busquen argumentos que la justifiquen e incluso que incidamos mas en atacar a la opuesta que en defender la propia, y todo ello, como decía la canción de Willy de ville, con demasiado corazón” (“demasiada emoción”), subrayando demasiado por la ceguera racional que se provoca ante el “secuestro emocional” en que se suele caer.

La defensa y aplicación de ambas posiciones extremas como ocurre en ciertos contextos nos puede llevar a situaciones absurdas y/o de graves consecuencias que, seguramente, ni la mayoría de quienes las defienden estarían dispuestos a aceptar si no fuera por la ceguera emocional a la que hemos aludido.

La realidad de los hechos muestra que existen circunstancias que nos obligan a plantear la necesidad de regular esta intervención ya que en ocasiones la vida de la madre se pone en juego y la del feto con ella.

Son conocidos los casos, afortunadamente reliquias del pasado en nuestro entorno, en que al quedar encajado el feto en el canal del parto, cuando no se disponía de la posibilidad de realizar cesárea, la única solución para evitar la muerte de madre e hijo era realizar una craneotomía (aplastar la cabeza del feto) para poder extraerlo y de esta manera salvar, al menos, a la madre. Evidentemente es una situación dramática que nos ponen ante un grave dilema: matar al feto (niño) para salvar a la madre o dejar que ambos mueran. Fueron muchas las mujeres que murieron en tiempos pasados al caer en manos de médicos y matronas católicos que en consecuencia con la doctrina de su iglesia se abstenían de intervenir dejando morir a madre e hijo, y ello en defensa de la vida.

Aquellos que se posicionan en la negativa a su legalización se suelen autodenominar “Pro vida” situando a los contrarios en algo así como “Pro muerte” o defensores de lo que, frecuentemente, los representantes de la iglesia católica, que constituye el núcleo principal de este movimiento, denominan en sus proclamas como la “cultura de la muerte” frente a la “cultura de la vida” que supuestamente ellos defienden ( la “amnesia” e hipocresía de esta institución -Iglesia Católica- no tiene límites, basta recordar el apoyo incondicional que prestaron a los regímenes mas criminales que hemos padecido en la reciente historia: Fascismo de Mussolini, Nazismo de Hitler, Dictadura franquista en España, Pinochet en Chile, Junta Militar en Argentina, etc.).

Además el término “Pro vida” es confuso ya que la mayoría de sus componentes con seguridad no son vegetarianos, luego no les importa que se maten animales para comer; nos podrán decir que se refieren a “vida humana” lo que tampoco es cierto ya que no defienden con igual intensidad la abolición de la pena de muerte ( en los países donde aún se practica) y es evidente lo poco que les importa la salud y la vida de los inmigrantes (exclusión de prestaciones sanitarias, cuchillas en Melilla, deportaciones, etc.); afinando mas, nos dirán, que se refieren a “vida humana inocente”, pero incluso esta definición, que seguramente se aproxima más a su idea de lo que dicen defender, tampoco es exactamente cierta ya que sería muchísimo más eficiente dedicar la energía y recursos contra el aborto a ayudar a los niños de los países pobres evitando su muerte por carecer de los recursos básicos para poder vivir (agua, alimentos, vivienda, medicamentos, etc.). La iglesia católica dispone de riqueza e influencia suficientes para acabar con el hambre de la infancia en el mundo y sin embargo no solo no actúa para solucionarlo sino que recientemente ha sido denunciada por la ONU ante “diversidad de acciones y omisiones de la Santa Sede que suponen atentados de extrema gravedad a los derechos de los niños y niñas por parte de la Iglesia católica en todo el mundo.”


Estos grupos centran sus argumentos en la “santidad de la vida humana” como principio ético, en contraposición a "la calidad de la vida", y en la consideración de que el embrión es una vida humana desde el “momento de la concepción” y que “siempre está mal matar una vida humana inocente” por lo que defienden al embrión excluyendo a la madre de cualquier derecho y obviando que no existe un “momento de la concepción " y pretendiendo  establecer una clara línea fronteriza en algo que es un proceso gradual difuso y mal delimitado.

La lógica, la defensa de la dignidad de la mujer y una ética que nos oriente a evitar el sufrimiento nos debería llevar a rechazar esta posición extrema, ya que su aplicación provoca situaciones de sufrimiento, e incluso la muerte, en un número importante de mujeres reales a cambio de proteger a un futuro posible ser.

Quienes defienden esta posición están obligados a dar explicaciones y aclarar a quien le están evitando sufrimiento pues resulta evidente a quien se lo están produciendo.

Nos encontrarnos con varias paradojas en este debate, por un lado tenemos la que podríamos denominar “paradoja biológica” produciéndose una situación que podemos definir de “contranatura”  ya que según nos enseña la biología y la antropología nos sentimos más inclinados a proteger a nuestra propia prole que hacia los niños en general, y aquí resulta que quienes están destinadas a ser las futuras madres son las que rechazan al futuro hijo y en cambio quienes nada tienen que ver con ambos, e incluso en algunos casos, como corresponde a la jerarquía católica y sus clérigos y monjas, que si son honestos y consecuentes con las normas de su organización nunca pasaran por la experiencia de ser padres o madres hacen una defensa furibunda del nasciturus, estando dispuestos a castigar a una persona real en defensa de una “quimera platónica”, por otro lado tenemos la que denominamos “paradoja político-social” ya que los valores que estos grupos defienden son los propios de una sociedad neoliberal de competencia, individualismo y reconocimiento del éxito social en función de las riquezas acumuladas, considerando un lastre para el progreso a aquellos que necesitan de la ayuda del Estado, por lo que en cuanto pueden las eliminan.

Como decía el fiel Marcelo "Algo huele a podrido en Dinamarca”. Aquí algo no encaja.

Nos pone sobre la pista de lo que realmente ocurre las reflexiones que al respecto hace la filosofa Janet Radcllife: “Cuando se intenta encontrar, en países liberales donde está legalizado el aborto, un principio coherente que nos permita distinguir entre abortos permisibles y prohibidos, el que se suele encontrar es el castigo a las mujeres por el sexo, existiendo, entre otros datos empíricos, una alta correlación entre la oposición al aborto y la desaprobación de la libertad sexual”. Obviamente estas razones son aún más evidentes en quienes se oponen al aborto en cualquier circunstancia.

Esto encaja con lo que sabemos de la conducta humana de que las auténticas razones de las personas para alcanzar sus conclusiones  prácticas con mucha frecuencia no son las que exponen en sus argumentos sino que, como dijimos al principio, primero nos adherimos a una conclusión de manera intuitiva y emocional y posteriormente buscamos razones  que la justifiquen de forma que puedan ser socialmente y de acuerdo a nuestros códigos morales aceptadas.

Estas explicaciones si concuerdan mejor con las características ideológicas de quienes se oponen y que no se suelen caracterizar por su defensa de la vida de las personas sino de los “no nacidos” (el mismo gobierno que defiende apasionadamente al “nasciturus” reduce las ayudas a los discapacitados)

En realidad estos grupos con la iglesia católica a la cabeza deberían denominarse “pro castigo” ya que en realidad ese es el motor que los impulsa. No les preocupa el bienestar de las mujeres y el sufrimiento que puede causarles una decisión tan contraria a su naturaleza como es el interrumpir un embarazo, lo que implícitamente están transmitiendo es que “deben pagar las consecuencias por haber tenido sexo” y como este mensaje es más difícil de defender en la actualidad lo disfrazan con la defensa de la vida del futuro niño.

En el otro extremo nos encontramos con la postura que otorga todos los derechos a la mujer sin tener en cuenta al feto en ningún momento, dándose situaciones que resultan difícil aceptar como la de un hospital en el que existen salas de cuidados intensivos pediátricos en las que se intentan salvar la vida de recién nacidos prematuros y al lado otra en la que se practican abortos de fetos en estado de gestación más avanzada que aquellos. Si el “aborto/parto natural” pone en nuestras manos un recién nacido en el “aborto provocado” en avanzado estado de gestación estaremos realizando un infanticidio. Y tendríamos que estar dispuestos a aceptarlo y en qué condiciones nos parecería adecuada su indicación.

A continuación expongo de manera somera, mi opinión sobre las circunstancias en que este debería realizarse y que al estar en el terreno de las opiniones y no de los dogmas puede ser criticable e incluso cambiarla si los hechos así lo aconsejaran.

Circunstancias o supuestos:

-          Método anticonceptivo de último recurso: En este grupo se incluirían los embarazos que son resultado de una violación, de un fallo en el método anticonceptivo utilizado por la mujer, o como consecuencia de una negligencia en sus relaciones sexuales. Es una decisión que corresponde exclusivamente a la mujer y solo cabe pedirle responsabilidad para evitar la reincidencia como consecuencia de negligencia en la protección de sus relaciones y premura en poner en conocimiento su situación para que se resuelva lo antes posible.

En una situación ideal se podría resolver entre 2 y 4 semanas, en ese momento no existe en el útero nada que se parezca a un ser humano, sólo hay un conglomerado celular, aunque al no encontrarnos en ese entorno ideal sería aconsejable prolongar el límite hasta  las 12 - 14 semanas.

-          Supuesto eugenésico: Cuando el feto presente malformaciones que la mujer no esté dispuesta a asumir.

-          Supuesto terapéutico: Cuando suponga un riesgo para la vida o la salud física o psíquica de la madre.

En los dos últimos supuestos el límite estaría en función de la detección del problema y la respuesta de los servicios sanitarios.

Para finalizar entresaco un fragmento del “Documento abierto de Europa Laica sobre la interrupción voluntaria del embarazo – aborto” por reflejar de manera sintética las ideas expuestas en este escrito.


“…Debemos partir de la premisa de que siempre que una mujer decide interrumpir su embarazo se enfrenta a una decisión personal dura, que puede tener una fortísima repercusión psicológica y emocional sobre ella.

Se equivocan gravemente, por tanto, todos aquellos legisladores, médicos, obispos o policías que imaginan a la mujer como un simple contenedor (máquina reproductiva) fácilmente manipulable, sin tener en cuenta su voluntad. La interrupción voluntaria del embarazo (IVE) es una decisión que corresponde a la mujer con un embarazo no deseado, en el ejercicio de su dignidad, autonomía moral y libertad individual. Esto, y no otra cosa, significa respetar la libertad de conciencia de la mujer: su decisión libre de cuándo y cómo ser madre, en el libre ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos. Ello implica el derecho a planificar su maternidad y, en caso de que fracase, debe tener derecho a interrumpir su embarazo.

 

Córdoba 10 de Febrero 2014

 

 

 

 

sábado, 21 de diciembre de 2013

Políticas “austericidas”



“El indicador por antonomasia del buen hacer de un gobierno es cómo atiende los intereses de su pueblo, en especial de los más débiles, y si es capaz de protegerlo durante los tiempos difíciles.”   
David Stuckler y Sanjay Basu
Si compartimos esta afirmación de los autores del libro “Por qué la austeridad mata” y la utilizamos como herramienta para evaluar a nuestro gobierno y al resto de la Unión Europea llegaremos a la conclusión de que lo están haciendo bastante mal, pues es evidente que desde que se precipitó la caída financiera y se puso en marcha la estafa a los pueblos por parte de los grandes capitales (bancos, fondos de inversión, multimillonarios, etc.) y la complicidad de los gobiernos que padecemos en Europa, la riqueza se ha ido concentrando en estos grupos a costa del empobrecimiento del resto de la población.
La situación actual ha puesto en evidencia, una vez más, de lo peligroso que resulta anteponer las creencias a los hechos. Aquellos que defienden el libre mercado y la austeridad creen que pagar la deuda y reducir el déficit debe estar por encima de todo, incluido el coste humano que ello pueda suponer. No importa que los datos procedentes de múltiples países sobre las recesiones y la economía en los últimos  cien años indiquen una pauta clara: los beneficios del estímulo versus los perjuicios de la austeridad.                                                                                                                                                                Se acepta la creencia general de que las recesiones económicas son inevitablemente perjudiciales para la salud de las personas, por lo que es razonable esperar un aumento de alcoholismo, depresiones, suicidios, enfermedades infecciosas, complicaciones de las patologías crónicas, etc. Sin embargo los hechos nos demuestran que no tiene por qué ser así, ya que las consecuencias para la salud de las poblaciones en los momentos de recesión económica van a depender del tipo de política que se adopte por los gobiernos.
“Las recesiones nos vacían los bolsillos y nos empobrecen pero no tienen necesariamente que llenar los hospitales y cementerios”                                 
Si repasamos la historia veremos que ante situaciones similares a la que estamos sufriendo han sido las políticas de estímulo del gasto público las que han conseguido sacar a los países de las recesiones económicas y por el contrario cuando se han aplicado las políticas restrictivas se ha empeorado la situación económica y ,lo que es peor, se ha aumentado el sufrimiento y la mortalidad de la población más vulnerable.Tenemos los ejemplos de EEUU en la Gran Recesión y la política de New Deal aplicada por el presidente Roosevelt  incrementando el gasto público en obras, créditos para la vivienda y cupones para alimentos entre otras, y como a partir de su aplicación la economía empezó a mejorar, así como la tasa de suicidios de la población y la mortalidad infantil (Por cada 100 dólares por habitante invertidos se redujo en 18 por mil nacidos). La diferencia se hizo más acentuada entre los estados gobernados por los republicanos reacios a aplicar tales medidas y los gobernados por los demócratas que si las aplicaron.Otro ejemplo más reciente lo tenemos en Suecia, donde en la década de 1990 sufrió un crac peor que la actual recesión sin que por ello aumentasen los suicidios ni las muertes relacionadas con el alcoholismo. Este país junto a Dinamarca, Finlandia e Islandia tienen y han mantenido unos programas de protección social de gran calidad y eficiencia, en los que incluyen Programas de Mercado Laboral Activo y de Ayudas a la vivienda, con lo que se actúa sobre las dos causas más graves de riesgo para la salud en situaciones de recesión económica: el desempleo y la pérdida de vivienda.
En contraste con lo anterior  en Grecia, Italia, Portugal y España, siguiendo los consejos de la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional, también conocido como Fondo de Mortalidad Infantil y en inglés IMF – I´m Fired, “estoy despedido”, por los resultados de sus recomendaciones) han aplicado importantes recortes en los sistemas de protección social por lo que el desempleo y la pérdida de vivienda se han convertido en un problema de gran magnitud afectando a la salud de su población más vulnerable, incrementándose los problemas de salud mental ( ansiedad, depresión, alcoholismo) y con ello el aumento de las tasas de suicidios, existiendo en nuestro país una correlación entre las cifras de desempleo y el número de suicidios, entre los que se  incluye una nueva modalidad llamada “suicidio económico” que en España supone 30% del total, lo que se traduce en un goteo de tres diarios. En Grecia, convertida en el “enfermo de Europa” se han incrementado las enfermedades infecciosas (Tuberculosis, Sida, Malaria) y las complicaciones de las patologías crónicas (Diabetes, Hipertensión, Cardiopatías, etc.).
Un dato que puede orientarnos sobre las consecuencias de las políticas en la salud mental de la población es el consumo de antidepresivos, que en Reino Unido y España, con sus recortes, se han incrementado en torno al 20%  en contraste con el 6% de Suecia.

Un concepto macroeconómico importante es el “multiplicador fiscal” que nos indica cuanto estímulo económico produce cada euro de gasto público, de manera que cuando es superior a 1 se crea riqueza y mejora la economía y cuando es inferior a 1 ocurre lo contrario. Pues bien el multiplicador fiscal en Sanidad, Educación y Vivienda es superior a 3, lo que nos indica que por cada euro invertido se multiplican por tres, siendo una inversión rentable desde la economía y vital desde la salud y bienestar de los ciudadanos. En cambio el multiplicador fiscal de lo que se destina a defensa y ayudas bancarias es inferior a uno, por lo que nos empobrece a los ciudadanos, aunque ellos(los bancos) sigan enriqueciéndose como muestran los datos recientes publicados por la prensa: “El beneficio de la gran banca se dispara un 80% hasta septiembre”, entre Banco de Santander y BBVA han obtenido más de 6.000 millones de beneficios netos.

Otra vuelta de tuerca para aumentar la mortalidad en la población empobrecida lo tenemos con las subidas del recibo de la luz, a pesar de la “pobreza energética” en la que se encuentran mas de cuatro millones de personas en nuestro país, y la negativa del Partido Popular a establecer una “tregua invernal” como en Francia, que evite el corte de luz durante el invierno a familias que no pueden hacer frente al pago de ésta.                                                                                                                                             Añadamos la nueva ley sobre el aborto que el gobierno “Mariano” ha aprobado, a pesar de las evidencias y las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud de que las restricciones suponen un aumento de morbimortalidad (47.000 mujeres al año) al no garantizar un aborto seguro en los casos que quedan fuera de la ley.
Las políticas de recortes o “austericidas” no solo nos empobrecen sino que provocan un aumento del sufrimiento y muertes a los más vulnerables, precisamente aquellos a los que “un buen gobierno” debería priorizar en su cuidado; y todo ello impuesto en un contexto y por unos organismos carentes de democracia y con la excusa de que es la única alternativa posible.
Una mentira más de las muchas que nos cuentan todos los días nuestros gobernantes actuales.


P.D.-  Apaguemos el televisor durante el discurso de nuestro monarca “elefanticida” el día 24 y las luces de 7 a 8 de la tarde el 30 de diciembre. 
Cenaremos más a gusto el día 24, les daremos un aviso a las eléctricas y empezaríamos a hacer algo para ser mejores en el 2014.

martes, 6 de agosto de 2013

Riesgos estivales en la atención sanitaria




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Todos hemos sido testigos a través de los medios de comunicación del lamentable accidente ferroviario ocurrido en Galicia que ha provocado cerca de dos centenares de victimas entre heridos y fallecidos.
Son varias las cosas que me han llamado la atención en relación con este hecho, siendo una de ellas la excesiva repetición de las escenas del accidente, que considero en nada ayudan a las victimas ni a los familiares de éstas, sino mas bien todo lo contrario.
Otro hecho significativo ha sido la rápida señalización por parte de empresa y ministros (Interior y Fomento) al conductor como responsable de la tragedia.
Ante la angustiante pregunta de ¿Qué ha pasado? ¿Cuál ha sido la causa del accidente? Las autoridades, tanto empresariales como políticas, rápidamente apuntaron al conductor como posible causante del mismo. Y es posible que tengan razón, sin embargo, no es esto lo que me preocupa, sino que estas personas antes de tener en cuenta otros factores como podrían ser, problemas en las vías, dada la “peligrosidad” según nos han contado de esa curva, posibles fallos en los sistemas de seguridad y también, obviamente posibles fallos humanos o una mezcla de todos, rápidamente señalaron al fallo humano, con lo que “ellos” y su posible responsabilidad quedaba fuera de toda duda y su reputación a salvo.
Como trabajador público (médico) en un sistema de alto riesgo, como es el sistema sanitario, mas concretamente el Servicio Andaluz de Salud (SAS), me hubiera gustado que tanto empresa como políticos hubiesen apuntado, digo solo apuntado, otras posibles causas antes de señalar al conductor. Según aparece en prensa, posteriormente se han instalado unas balizas que habrían evitado el accidente a pesar de la distracción del maquinista.
- La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que actualmente es más arriesgado y peligroso acudir a un hospital que volar en avión, sobre todo teniendo en cuenta que cada año mueren millones de personas por errores médicos o infecciones nosocomiales.                                                                                                                                                  En concreto, y según ha asegurado el representante de los pacientes de este organismo de Naciones Unidas, "si un ciudadano es ingresado en un hospital de cualquier país del mundo, tiene un 10% de probabilidades de sufrir algún error en su cuidado, que en uno de cada 300 casos puede llevarle a la muerte".                                                         
En contraste el riesgo de morir en un accidente aéreo es de una una probabilidad entre 10 millones.-
He entresacado esta información para resaltar que la atención sanitaria es una actividad de riesgo, que cuando nos ponemos en manos de un médico estamos asumiendo un riesgo, o dicho de otra manera, que “un médico siempre es peligroso”, porque lo es intrínsecamente la actividad que realiza. El que lo sea más o menos dependerá de la formación, capacitación, prudencia, etc. Cualidades en las que él tiene una importante responsabilidad, así como la empresa que debe facilitar la formación adecuada a las actividades que se le asignan.
A lo anterior hemos de añadir el entorno organizacional y de medios en los que realiza el trabajo que es competencia plena de la empresa, en mi caso el SAS.
Pues bien es este aspecto el que quiero denunciar ya que los profesionales y ciudadanos venimos siendo tratados con una ausencia total de respeto, mas bien diría que se nos trata con desprecio, a la hora de “planificar”, si es que se le puede llamar así, nuestro trabajo a lo largo del año y especialmente llegadas las fechas veraniegas.
Desaparecen del centro de trabajo profesionales, al irse de vacaciones, y su puesto no se ocupa por nadie, quedando sin cubrir en ocasiones la mitad de la población e incluso poblaciones completas durante la mayor parte del verano. Otros desaparecen por traslado o no renovación de contrato (En Adamuz recientemente nos hemos quedado sin pediatra y sin matrona, seguramente para ahorrar y así poder costear las romerías- 180.000 euros se ha gastado la Junta de Andalucía en la del Rocío y de la Cabeza-)
Como consecuencia de lo anterior quienes aún siguen trabajando se ven obligados a atender además de la población que tienen asignada a la de los ausentes por vacaciones. Y ello en un contexto en el que se nos retrae de la nómina diez horas mensuales para “completar la jornada laboral” que según sus cálculos no cumplimos, y que en realidad se han utilizado para deshacerse de la mayoría de los profesionales contratados; Así como la pérdida de días de descanso  por antigüedad y otros derechos laborales.                                                                
 ¿Extraña manera de resolver el problema de desempleo en la “fábrica de parados” que es Andalucía?                                                                                                                     
 A nadie se le escapa que los profesionales en estas condiciones estamos “cansados y cabreados”. Las investigaciones neurocientíficas sobre la toma de decisiones ponen de manifiesto que el cansancio y el estrés son situaciones que alteran los procesos cognitivos favoreciendo la comisión de errores.                                                                                                                      
 Pues si un médico siempre es peligroso, imagínense el riesgo al que se está sometiendo a la población andaluza con médicos, que además estamos cansados y cabreados.                
 Lo anterior vale igual para los profesionales de enfermería.
Precisamente es en este punto donde quiero enlazar con el señalamiento de los políticos que nos gobiernan y la empresa del tren hacia el maquinista como responsable de la tragedia. Pues me temo que en caso de ocurrir algún error en nuestra actividad asistencial, y vuelvo a recordar que según la Organización Mundial de la Salud se trata de una actividad de alto riesgo, los responsables del SAS no cuestionarían las “peligrosas” condiciones  en las que nos están obligando a realizar nuestro trabajo, a pesar de las reiteradas protestas, sino que nos señalarían rápidamente con lo que “su culpa” y “responsabilidad” estaría fuera de lugar.
Seguramente si saliesen a la luz pública casos de “errores médicos” la respuesta de nuestros gobernantes sería similar a la ocurrida con los ERES, que nadie sabía nada hasta que explotó el escándalo, con la diferencia que en este caso se trata de sinvergüenzas que se llevan un dinero que no les corresponde y en el que nos ocupa sería de posibles victimas humanas como consecuencia de errores cometidos por profesionales trabajando en situaciones limites impuestas por “carguillos” haciendo méritos y toleradas por políticos incompetentes e irresponsables.
Córdoba 6 de Agosto 2013                                                                                                              Médico del Centro de Salud de Adamuz (Córdoba)

domingo, 30 de junio de 2013

El negocio del miedo



Es de primordial importancia para entender el mercado de medicamentos, tener presente el principio de que el objetivo de las empresas farmacéuticas, como cualquier otra, es “obtener beneficios económicos”, o sea, “ganar dinero”. Esto que es tan obvio cuando hablamos de cualquier empresa privada, independientemente de a lo que se dedique, es necesario explicitarlo cuando se refiere a las relacionadas con medicamentos, ya que, en el marketing de las mismas suelen aparecer otros fines de manera insistente y frecuentemente se deja de lado el objetivo principal, cuando no único, de muchas o de todas ellas.
He de aclarar que me parece legítimo, ya que es su razón de ser, que una empresa tenga como objetivo obtener beneficios económicos, lo que no me parece honesto es que se escamotee este objetivo y se transmita la imagen de que son otras metas más altruistas las que guían su conducta.
Hace tiempo leí en el diario “El País” un anuncio de Farmaindustria en el que tras una breve descripción de los beneficios que nos aportan los medicamentos y la investigación de la industria farmacéutica, terminaba con el siguiente mensaje:    “ALIVIAR EL SUFRIMIENTO Y SALVAR VIDAS. Ese es el compromiso de la industria farmacéutica con la sociedad”.
Contrasten Uds. con lo escrito en el nº 141 de Cuadernos de Cristianismo y Justicia por Teresa Forcades i Vila: “En el breve periodo que va de 2000 a 2003, casi la totalidad de las grandes compañías farmacéuticas pasaron por los tribunales de EEUU, acusadas de prácticas fraudulentas. Ocho de dichas empresas  han sido condenadas a pagar más de 2,2 billones de dólares de multa. En cuatro de estos casos las compañías farmacéuticas implicadas – TAP Pharmaceuticals, Abbott, Astra Zeneca y Bayer- han reconocido su responsabilidad por actuaciones criminales que han puesto en peligro la salud y la vida de miles de personas...”
O con lo que en ese mismo periódico se podía leer “Sólo uno de cada diez nuevos infectados por el VIH recibe tratamiento”, como titular de la XVI Conferencia Internacional sobre el SIDA que se celebró en la ciudad de Toronto, y que reflejaba los, por todos conocidos, esfuerzos y presiones que las empresas farmacéuticas han realizado sobre los gobiernos y organismos internacionales para proteger “sus legítimos derechos” a los beneficios económicos, mediante el respeto de patentes, aunque ello haya supuesto la condena de millones de personas que no pueden acceder a los fármacos como consecuencia del elevado coste que este beneficio de las compañías supone en el precio de los mismos.
Es este tipo de hipocresía y de farsa la que debe ser objeto de crítica y denuncia, ya que, repercute de forma importante en el tipo de relaciones mercantiles que se establecen.
Cuando los directivos de cualquiera de las grandes compañías farmacéuticas se reúnen para hacer balance de sus resultados anuales con los accionistas de las mismas, los datos que les interesan y que se ponen sobre la mesa son los beneficios económicos obtenidos, en ningún caso aparecen entre los datos de interés para estos accionistas el número de personas a las que se les ha curado, aliviado o, en ciertos casos, dañado; y mucho menos las que han consumido sus productos sin que estuviesen indicados. Lo que realmente le interesa son los euros o dólares que han obtenido de beneficios. Esta aseveración, como pueden suponer, es especulativa, ya que no he asistido a ninguna reunión de este tipo, pero me baso en que tampoco he leído en ninguna publicación, informes facilitados por la industria farmacéutica que hagan referencia a este tipo de datos.
Teniendo presente este principio básico y primordial de que “el objetivo de las compañías farmacéuticas es ganar dinero” podemos entrar a considerar el mercado de fármacos en nuestra país, para comprender como “el miedo” se convierte en un buen aliado para el negocio de estas empresas, así como, la participación que tienen otros “personajes” en esta historia (usuarios, médicos, farmacéuticos de las oficinas de farmacia y los gestores de la sanidad).
Resulta llamativo observar cómo está estructurado el mercado de los medicamentos. Tenemos por una parte el usuario, que es el que los consume, y que paga un porcentaje de su valor.
Por otro lado estamos los prescriptores de los fármacos, los médicos, que somos quienes, en teoría, decidimos qué fármacos deben consumir y a los que, a veces, actuamos “como si no nos afectase” el  coste de las prescripciones que realizamos, y en cambio somos “presionados” por la industria farmacéutica, a través de los “Informadores Técnicos Sanitarios” o “Visitadores médicos” como se les conoce popularmente, para que prescribamos los más nuevos y más caros, que son los que normalmente promocionan, con un amplio horizonte en las indicaciones de los mismos.
Es de justicia resaltar que siempre ha habido profesionales que se han adaptado a las recomendaciones del “uso racional del medicamento”, y que este número va en aumento, bien porque el trabajo que vienen realizando desde hace años los técnicos del medicamento, esté dando sus frutos, o porque, una parte cada vez más importante de nuestra nómina está directamente relacionada con el cumplimiento de objetivos, o quizás ambos hechos.
Además, están los farmacéuticos de las oficinas de farmacia, que como es obvio, puesto que se trata de un negocio, su interés está en vender lo máximo posible, lo que supone que cuantos más fármacos se expendan mejor para el negocio.
Como podemos observar, los colectivos anteriores se benefician realmente (industria y oficinas de farmacia) o creen beneficiarse (consumidores), ya que, de “todos es sabido” que “lo más nuevo y más caro es lo mejor”, del consumo exagerado de fármacos, en general, y  de los mas nuevos y caros, en particular.
Resulta chocante observar la candidez con la que algunos médicos aceptan las explicaciones “científicas” de los portavoces de la industria farmacéutica y la tenaz resistencia que muestran ante las informaciones procedentes de los técnicos del medicamento, cuya capacitación y rigor científico está tan por encima de la información manipulada y sesgada de la industria, que sería ofensivo hacer comparaciones sobre la calidad de ambas.
Probablemente una de las razones de esta actitud, esté en que, mientras los primeros, refuerzan y apoyan con prebendas las desviaciones de la buena práctica que podamos estar realizando, los segundos nos ponen delante de nuestros ojos el mal uso que hacemos de los medicamentos de acuerdo con los criterios científicos actuales y reflejados en las guías de las sociedades científicas.
Es frecuente escuchar en el ámbito médico opiniones como ésta: “Quizá el punto que determina la calidad de prescripción es la libertad del médico para prescribir el medicamento que considera más adecuado para el paciente”.
Hombre no. La libertad de prescripción en ningún caso garantiza una calidad en la misma. Es deseable, o quizás necesaria, pero no suficiente. Como ejemplo de que la libertad no garantiza la calidad tenemos los casos recientes del Rofecoxib (Vioxx), la THS, glitazonas (Avandia), cerivastatina (Lipobay), etc. Todos ellos fármacos que a pesar de conocerse por el fabricante los daños que causaban los mantuvieron en el mercado hasta que el número de victimas y la aplastante evidencia obligó a retirarlos.
Un autor como  Paul Meehl atribuye la confianza de los clínicos en sus predicciones a una “concepción errónea de la ética” y dice:
Es inadmisible manifestar que “No me importa lo que señalen las investigaciones, yo soy un clínico, así que me baso en mi experiencia clínica”.
Los médicos deberíamos repasar la historia de la medicina, llena de luces y sombras,  cuando invocamos la, altisonante, “experiencia clínica, pues nuestra historia está plagada de barbaridades que en su momento se consideraron muy adecuadas, estando todas ellas basadas en la experiencia clínica, la cual, por otra parte, era todo lo que tenían, lo que puede ser considerado como una eximente en el juicio de la historia.
Es en este escenario donde “el miedo” se convierte en un excelente abono que hace crecer de manera exagerada la necesidad de consumir fármacos por los ciudadanos, independientemente de su estado de salud, para lo cual la industria despliega todo su arsenal para “inventar” o “redefinir” enfermedades al objeto que todos nos convirtamos en “clientes potenciales” de las sustancias que producen.
Resultan ilustrativas a este respecto las palabras que el responsable de una de las compañías farmacéuticas mas conocidas declaró a la revista Fortune.
Cerca de su jubilación, el agresivo director ejecutivo de Merck, Henry Gadsden, dijo que le disgustaba que los mercados potenciales de la compañía se hubieran limitado a las personas enfermas y afirmó que durante mucho tiempo su sueño había sido fabricar medicamentos para gente sana, ya que de ese modo, Merck habría podido “vender a todo el mundo”. Después de tres décadas el sueño de Gadsden se ha hecho realidad, tal como afirma Ray Moynihan en su libro “Medicamentos que nos enferman”.
“Es el marketing del miedo el que está en la base de las estrategias promocionales para vender fármacos.
El miedo a sufrir ataques al corazón se utilizó para vender a las mujeres que la menopausia es una enfermedad que requiere una sustitución hormonal.
El miedo al suicidio entre los jóvenes se utiliza para vender a los padres la idea de que incluso las depresiones leves deben tratarse con medicación fuerte.
El miedo a una muerte prematura se utiliza para vender el colesterol alto como algo que automáticamente requiere una receta médica. Irónicamente, sin embargo, los ultra promocionados medicamentos provocan a veces el mismo daño que supuestamente curan.”
Ante esta situación, parece como si los médicos hubiésemos ocupado el “nicho ecológico” de meter miedo a la población que han dejado los sacerdotes del catolicismo integrista o nacionalcatolicismo, sustituyendo el “miedo a las consecuencias del pecado” por el “miedo a las consecuencias de la enfermedad” o lo que es peor a los famosos y temidos “factores de riesgo”, como la hipertensión y el colesterol por citar los mas famosos y lucrativos para la industria farmacéutica y sus colaboradores (lideres de opinión, “expertos”, etc)
A propósito de “los factores de riesgo” los estudios realizados en Framingham, pequeña ciudad estadounidense de la costa del Pacífico produjeron un cambio de paradigma, consistente en proporcionar tratamiento a los sanos, con carácter preventivo y universal, por más ineficiente que fuese.
Basándose en este proyecto las autoridades norteamericanas establecieron unas normas unificadas en cuanto a los valores del hemograma que expresarían cuando un sujeto dejaba de estar sano para figurar entre los necesitados de terapia.
La industria no ha regateado en medios para justificar la conveniencia de la reducción del colesterol o las cifras de tensión arterial.
Bristol-Myers-Squibb invirtieron 45 millones de dólares en el estudio Glasgow.
Se inició en 1990. Formó dos grupos con un total de 6500 hombres de edades comprendidas entre los 45 y los 65 años, afectados por un nivel de colesterol en sangre > 250 mg/dl. A los 5 años el grupo tratado con el fármaco reductor había rebajado sus niveles en un 20%. El otro grupo que recibió un placebo, presentaba prácticamente los mismos valores que al inicio del estudio.
Lo  curioso fue que apenas hubo diferencias en ambos grupos en cuanto al riesgo cardiovascular.
Borgers ha calculado la eficacia que se obtiene a cambio de un enorme gasto:
Tratando a 1000 personas durante 5 años, se evitarían en este grupo de edad 7 fallecimientos debidos a enfermedades cardiovasculares, o lo que es lo mismo habríamos tratado sin utilidad alguna a 993. Y las 1000 se habrían expuesto además al riesgo de los efectos secundarios: trastornos gástricos, estreñimiento, sensación de hinchazón, lesiones hepáticas en algunos casos, rabdomiolisis, a veces letal.
La “eficacia” de los reductores del colesterol está únicamente documentada en individuos de hasta 65 años de edad, pero no por eso dejan de administrarse a personas de edades superiores.
Irwin Schatz: “Nosotros ignoramos cómo se explican estos resultados (un estudio en mayores de 65 años presentaron índices de mortalidad cada vez mayores a medida que se les bajaba el colesterol). Lo único que ha quedado claro es que científicamente no tiene base el tratar de rebajar el colesterol en pacientes de la tercera edad.” Lancet 2001.
Sin embargo, a pesar de estas evidencias, seguimos utilizando el miedo y ampliando el negocio al tiempo que se reducen las cifras “normales” y no se tiene en consideración la edad de los pacientes a lo hora de prescribir medicamentos.