viernes, 4 de julio de 2014

El obispo y los gusanos

Hace tiempo se contaba un chiste entre los estudiantes acerca de un profesor de biología que tenía por costumbre hacer siempre la misma pregunta en el examen de fin de curso: “Hábleme usted de los gusanos”, decía el referido profesor y los alumnos que ya sabían lo que les iba a preguntar se explayaban en su respuesta.
Ocurrió que un año al iniciar los exámenes el profesor preguntó:”Hábleme usted de los elefantes” a lo que el alumno de turno tras unos segundos de perplejidad respondió; “Los elefantes son unos animales que tienen una trompa llamada probóscide con forma de gusano y los gusanos…”
Viene lo anterior a cuento de las declaraciones del obispo de Córdoba y quienes le acompañan en la maniobra de apropiación, por parte del obispado, de la Mezquita-Catedral y en el empeño de borrar todo lo relacionado con el aspecto islámico del monumento.

Declaraciones que debería provocar sonrojo y vergüenza ajena ante la burda manipulación y deformación del debate planteado si no fuese por la influencia que dicho personaje ejerce sobre quienes están dispuestos a escucharle, pues por mucho que se le insista por una parte importante de la sociedad, tanto local como internacional, que nos explique “los elefantes”, es decir, ¿por qué abusando de unas leyes anticonstitucionales el obispado a inscrito a su nombre el referido monumento, que entendemos pertenece a TODOS los ciudadan@s de Córdoba? y ¿por qué ha borrado todo lo referente a lo que de Mezquita tiene el mismo?, el Sr. obispo se empeña en “hablar de los gusanos” y nos cuenta que “la comunidad cristiana cordobesa tiene derecho a tener su templo” , que “atacar la Catedral es atacar al corazón de la Iglesia”, etc. en definitiva afirmaciones que nada tienen que ver con la cuestión planteada y que nadie cuestiona.  
Nos habla de los gusanos cuando le preguntamos por los elefantes.
En cuanto al Sr. Gallardón, que tiene el mérito de haber conseguido como ministro de justicia que ésta esté a la cabeza en el ranking del descrédito y desapego por parte de la ciudadanía, y sus declaraciones al respecto “rechazando la expropiación por crear inseguridad y ser económicamente inviable”, decir que es otro que no se quiere enterar, ¡o sí!, pues nadie pretende expropiar la Mezquita-Catedral a la Iglesia, que de lo que se trata es de que ella no nos la “expropie” por 30 euros al pueblo de Córdoba.
Otro participante en el espectáculo mediático es el arquitecto conservador que aboga por el uso del templo ya que ello garantiza su conservación porque cuando no se usa un edificio comienza su “mineralización”. Totalmente de acuerdo, no solo los edificios se deterioran por falta de uso, a veces incluso la inteligencia, por eso consideramos que el uso de la Mezquita-Catedral debería ampliarse a más actividades culturales.
Así que por mucho que les preguntemos por los elefantes ellos nos siguen hablando de los gusanos.

jueves, 26 de junio de 2014

“El obispo avispa”

En el Diario Córdoba del día 23 de junio de 2014 aparece el siguiente titular:
El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, consideró en la homilía de ayer, refiriéndose a la Mezquita-Catedral, que "no es el momento de discutir cuál es su nombre, sino de sumar esfuerzos para que el templo continúe siendo lo que es, al servicio de todos los que quieren visitarlo y para orgullo de todos los cordobeses".
Cuando alguien dedica su vida a vivir del cuento, le puede ocurrir lo que al señor Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, que desarrolle una gran habilidad en el uso del lenguaje para manipular la realidad y conseguir que quien provoca un conflicto aparezca como “conciliador” o, peor aún, “victima” de la situación que él y los suyos han provocado, porque ha sido él y la organización que representa (Iglesia Católica) quienes han provocado la alarma social con repercusiones internacionales al apropiarse de la Mezquita-Catedral tanto física como simbólicamente.
En 2006 el obispado de Córdoba  abusando de unas leyes anticonstitucionales (recientemente derogadas aunque sin efectividad hasta dentro de un año)que le otorgan la potestad de actuar como notario, la ha inscrito en el registro de la propiedad a nombre de la Iglesia Católica y ha cambiado el nombre amputándole precisamente la parte del mismo que realza su importancia a nivel mundial por lo que representa de legado histórico y arquitectónico, la Gran Mezquita Omeya , reduciéndolo a lo que constituye una parte del mismo, Catedral.
Aunque históricamente se la ha denominado Mezquita a secas, desde 1994 el Ayuntamiento decide por consenso el nombre integrador de  Mezquita-Catedral,  sin embargo el obispo y los jerarcas de su organización han decidido que se llame solo Catedral y además nos aconseja en “plan conciliador”, de “buen rollito” que diría un moderno de hoy,  que no es momento de discutir sobre el nombre, sin aclarar si es que se ha dado cuenta del disparate y ha decidido que se siga llamando Mezquita-Catedral, o como nos tememos, que dejemos de dar la lata y acatemos el nombre que han decidido que para eso, según ellos, es suya.
Añade en su homilía que sumemos “…esfuerzos para que el templo continúe siendo lo que es, al servicio de todos los que quieren visitarlo y para orgullo de todos los cordobeses".
No Sr. obispo, no SOLO queremos que esté al servicio de todos los que quieran visitarlo (previo pago que va a sus arcas libre de impuestos), sino que siga siendo PROPIEDAD DE TODOS LOS CIUDADANOS DE CORDOBA, repito de TODOS y no de una organización privada como es la Iglesia a la que usted pertenece y que está subordinada a un estado extranjero como es el Vaticano, por lo que de no remediarlo la Mezquita de Córdoba, “orgullo de todos los cordobeses", podría acabar en manos extranjeras.
A este respecto resulta lamentable la actitud del gobierno municipal que no solo no defiende la titularidad pública del monumento emblemático por el que se conoce a nuestra ciudad en el mundo, sino que, como otros muchos edificios y servicios de la ciudad, apoya su paso a manos privadas. No sería descabellado que sacasen una ordenanza municipal obligando a todos los negocios que tienen el nombre de Mezquita a cambiarlo por el de Catedral.
Al parecer también reivindicó el derecho de la comunidad cristiana cordobesa “a tener su propia catedral”. Otra perla de este Sr. pues no se suele reivindicar lo que ya se posee y todos sabemos que parte del monumento en cuestión es una Catedral, por eso reivindicamos el nombre de Mezquita-Catedral y que ésta (la parte que constituye la catedral) siga siendo utilizada para el culto católico. Recordemos que el término "catedral" significa una iglesia donde se encuentra el asiento del obispo y que no todas las catedrales son enormes iglesias góticas. 
Dice el periódico que “En su homilía, el obispo también reflexionó ayer, Día de la Caridad Fraterna, sobre el trabajo de Cáritas, de la que recordó que ha ayudado en el último año a uno de cada cuatro cordobeses.” Loable labor la de esta organización cristiana, aunque la jerarquía católica no debería sacar pecho ante ella, pues sus aportaciones económicas apenas suponen el 2% de su presupuesto total y en el 2013 de los 247 millones recaudados por la Iglesia a través de la casilla del IRPF solo 6 millones se destinaron a este organismo, lo que supone un 2.5% del total recaudado. Reducida aportación que están dispuestos a disminuir en caso de que se les obligue a pagar impuestos, como amenazó el Sr. Rouco Varela.
El Sr. obispo con sus palabras actua mas como una avispa, aguijoneando a sus feligreses provocandoles irritabilidad y temor ante amenazas que solo están en su imaginación, que alguien que, en función de su cargo, debiera sembrar tranquilidad, paz y concordia entre todos los ciudadanos cordobeses.

Conviene recordar las demandas de la Plataforma Mezquita-Catedral de Córdoba: patrimonio de tod@s para comprobar que no existe ninguna amenaza para los feligreses, pues en  ningún momento se ha cuestionado el uso litúrgico por parte de la Iglesia Católica de la parte del monumento que constituye la catedral, otra cosa distinta es lo referente a la jerarquía eclesiástica y su afán por apropiarse del edificio. Así desde la Plataforma se pide que el Obispado deje de emplear institucionalmente solo el término catedral para referirse a todo el monumento. También exige el reconocimiento jurídico de su titularidad pública. De ahí, se desprende que plantee una gestión pública a través de un patronato que, al estilo del que rige la Alhambra, garantice una gestión cultural y económica transparente. Por último, plantea la redacción de un código de buenas prácticas entre las Administraciones públicas, académicas, ciudadanas y la Unesco, para evitar acciones que perjudiquen tanto a la imagen y significado del monumento, como a los intereses generales de Córdoba, Andalucía y España, al ser uno de los tres monumentos más visitados del Estado.

jueves, 5 de junio de 2014

Día Mundial de la "Hipocresía"


En consonancia  con lo anterior resulta llamativo que quienes pretenden solucionar los males que nos aquejan en estos momentos de grave crisis económica y social, desde una posición  de seriedad y rigor que ellos mismos se otorgan, vean la solución en el crecimiento y el consumo, o lo que es lo mismo, mas agresión a la naturaleza.
Nos encontramos en un momento en que el sistema económico dominante ha conseguido que la desigualdad de la riqueza en el mundo en general  y en España en particular, esté alcanzando limites obscenos (En el año 2000 el 10% más rico de la población poseía el 85% de la riqueza, y desde entonces la brecha ha ido en aumento), el mantra del crecimiento económico como solución se basa en el dogma de que el enriquecimiento de los ricos acaba revirtiendo a la sociedad, lo que no es más que una mezcla de mentira intencionada y de forzada ceguera moral.
Al dogma del crecimiento como solución le veo dos objeciones una social y otra medio ambiental.
La objeción social se basa en la constatación de una gran desigualdad de la riqueza producida  y un sistema económico y político que funciona muy eficazmente para mantenerla  e incrementarla, lo que nos lleva a concluir que el aumento del crecimiento de la riqueza medida por el PIB lo único que hace es que los ricos lo sean cada vez más a costa de los pobres que aumentan en miseria y en cantidad como ha puesto en evidencia la crisis actual, de manera que  en EEUU los milmillonarios pasaron de poseer 3.500 miles de millones en 2007 a 4.500 miles de millones en 2010, mientras que en el mundo 3.000 millones de personas viven por debajo del umbral de pobreza, establecido en 2 dólares al día, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo.
La objeción medio ambiental se basa en el hecho de que en un mundo finito como es nuestro planeta es lógico presuponer que contamos con recursos limitados, por lo que no es sensato planificar como si fuese infinito, por mucho que los avances tecnológicos puedan mejorar la eficiencia en su producción. Evidentemente esta suposición incluye una premisa de manera implícita, que “TODAS LAS PERSONAS” deben ser beneficiarios de la riqueza que se produzca, algo que no está ocurriendo actualmente y que de seguir aplicando las políticas actuales empeorará con el paso de los años, por lo que el otro punto de vista que podemos inferir (que probablemente sea el que contemplan los poderes económicos que nos gobiernan)es que si se controla la población, bien en número(independientemente del método utilizado) o en el acceso de parte de la misma a los bienes producidos, la “civilización” actual podrá mantenerse mediante la acumulación por parte de unos pocos privilegiados a costa de grandes masas de poblaciones “míseras y prescindibles”.
En cuanto al consumo como parte de la solución al problema económico que padecemos nos encontramos con similares objeciones.
Desde una perspectiva social y económica el empobrecimiento cada vez más acentuado de la mayoría de la población supone una barrera al consumo, aunque en los años anteriores a la crisis económica el crédito actuó como un espejismo que suplió la escasez de recursos de la mayoría de los ciudadanos, dando la falsa impresión de que teníamos un estatus que no se correspondía con la realidad. Mención aparte merece el hecho del consumismo absurdo en que nos hemos instalado al sustituir y confundir  tanto en el lenguaje como en nuestras vivencias las “necesidades” que son materiales, limitadas y susceptibles de ser satisfechas, con los “deseos” que son mentales, ilimitados e imposibles de satisfacer, llevándonos a una “necesidad permanente” de consumir y en consecuencia de trabajar para poder disponer de los recursos necesarios que, por otra parte, nunca tendremos suficientes como consecuencia de la manipulación anterior.
“Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco”, decía Epicuro.
En el aspecto medio ambiental este consumismo absurdo nos lleva a otra agresión al planeta convirtiéndolo en un “sumidero” que empieza a dar muestras de estar saturándose con las repercusiones negativas en cuanto a calidad de vida para sus habitantes, al menos los humanos. Nos encontramos con islas de plásticos en los océanos, alimentos, aguas y aire cada vez en peores condiciones en cuanto a su calidad con repercusiones en nuestra salud (cáncer, alergias, esterilidad, enfermedades degenerativas, etc.).                                                                                                                        Inmensas cantidades de cacharrería que acumulamos como consecuencia de la obsolescencia programada que nos “obliga” a cambiar constantemente de utensilios instalándonos en la cultura del “usar y tirar” haciéndola extensiva a todos los aspectos de nuestra vida.
Finalmente el efecto que más preocupa es la acumulación de gases que impide el retorno del calor solar provocando el llamado “Efecto invernadero”, como consecuencia del modelo energético actual basado en las energías fósiles (carbón, petróleo y gas),  y cuyos escenarios más dramáticos nos anuncian una subida de varios grados en la temperatura del  planeta lo que provocaría fuertes inundaciones de algunas zonas y sequias en otras.
Ante esta situación ¿Qué se puede hacer desde los movimientos ecologistas?
Lo primero quitarse de encima el estigma de “aguafiestas” que tanto ha calado a nivel popular y tanto daño hace al rigor de sus propuestas. Para ello se debería no cargar tanto las tintas en el aspecto catastrófico del mensaje por lo que tiene de parecido al de los antiguos profetas que amenazaban a las poblaciones con catástrofes y epidemias si no cambiaban su manera “pecaminosa” de vivir. En la actualidad, a veces, parecemos profetas  de la “diosa Gaia” que amenaza con vengarse destruyéndonos si no dejamos de agredirla, aunque esta amenaza es real, parece que necesitamos que se produzcan catástrofes para reconocer  y admitir, desgraciadamente siempre de manera retrospectiva, que podían producirse. Por ello sin dejar de señalar los daños medio ambientales que este tipo de sociedad está produciendo y sus consecuencias para los seres vivos, habría que acentuar los aspectos positivos del mensaje, incidiendo en el “otro tipo de sociedad” en el que poder vivir una “vida que merezca la pena ser vivida” como modelo que defendemos e intentar conseguir que los ciudadanos se vayan incorporando de manera consciente y activa a los cambios propuestos por el placer de experimentarlos y no por el miedo a los desastres.
La esperanza está en que si preguntamos a la gente por los valores más importantes para ellos, es muy probable que en sus respuestas aparezcan la solidaridad, la amistad, el respeto mutuo, la reciprocidad, la igualdad, la sinceridad… Pero al observar el comportamiento cotidiano de esa misma gente con toda seguridad serian otros valores los que destacan (egoísmo, competitividad, codicia, consumismo,..).
Resulta asombrosa la brecha entre lo que se piensa como ideal y lo que se practica en la realidad, entre las palabras y los hechos. Confirmándose la sentencia  “si no vives como piensas, acabarás pensando como vives”.
Una tarea importante del movimiento ecologista es la de establecer puentes que anulen la brecha, haciendo ver a los ciudadanos que la “realidad” en la que se desenvuelven no es algo natural ni la única posible, sino que es una realidad que responde a unos intereses concretos de una clase privilegiada, por lo que debemos crear las condiciones sociales de una realidad diferente que facilite la expresión y desarrollo de la otra cara de la naturaleza humana en la que aparecen los valores ideales, de manera que sea posible armonizar “lo que se dice” con “lo que se hace”, como avance ético y de respeto a sí mismo.                                             Para conseguirlo necesitamos producir una cantidad suficiente de bienes y servicios que satisfagan las necesidades básicas de todos con unos estándares de confort razonables, combinado con una reducción en la cantidad de trabajo necesario (situación que se da actualmente en los países desarrollados), a fin de liberar tiempo para el ocio, entendido como actividad guiada por uno mismo, sin presiones externas.
Habría que garantizar una distribución menos desigual de la riqueza y los ingresos como se propone en el modelo económico de “la economía del bien común”, además de implantar una “renta básica” según las posibilidades económicas del país o territorio afectado, con lo que mejoraríamos las condiciones sociales para la salud, personalidad, respeto y amistad.

Finalmente, una sociedad orientada a hacer realidad los bienes básicos de amistad y armonía con la naturaleza tendrá que hacer más hincapié en el localismo, (en potenciar la agricultura y ganadería ecológica, cambiar el modelo energético de los fósiles a las renovables…) y menos en la centralización y la globalización.

viernes, 2 de mayo de 2014

Elecciones: Ante la ingenuidad y la estupidez, seamos inteligentes.

En un artículo anterior “El cerebro y las decisiones políticas” reflexionaba sobre las causas que, según los experimentos científicos, nos inclinaban hacia una opción política concreta. En éste, de una manera menos científica y algo irónica pues se analiza desde “mi” escala de valores, pretendo hacer ver las consecuencias de las elecciones que hacemos.
Carlo M. Cipolla nos advierte en su breve ensayo sobre “Las leyes fundamentales de la estupidez humana” que la humanidad se encuentra en un estado deplorable. Añade que desde Darwin sabemos que compartimos nuestro origen con el resto de las especies del reino animal, las cuales  tienen que soportar sus dosis cotidianas de tribulaciones, temores, frustraciones y adversidades. Sin embargo, nosotros, los humanos tenemos que cargar con una dosis extra de tribulaciones cotidianas provocadas por un grupo de personas  pertenecientes al propio género humano y que sin estar organizados actúan en perfecta sintonía, como si estuviesen guiados por una “mano invisible”, similar a la de los mercados pero que este caso si funciona, consiguiendo una gran eficacia en la actividad del grupo, son los “estúpidos” ,y la 1ª Ley ya nos pone en guardia pues dice que “Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo”.
Aclaremos a qué se refiere Cipolla cuando habla de estupidez humana y de individuos estúpidos.
Ante cualquier acción, u omisión, cada uno de nosotros obtiene una ganancia o una pérdida, y al mismo tiempo proporciona una ganancia o una pérdida a algún “otro”.
 Esto lo podemos ilustrar mediante una gráfica:

El eje de la “X” mide la ganancia o pérdida del sujeto analizado. A la derecha del punto “0” estarían las ganancias y a la izquierda las pérdidas.                               
En el eje “Y” se registra la ganancia o pérdida que obtiene el sujeto, grupo o “ente” con el que interactúa el sujeto analizado. En la parte superior del punto “0”  estarían las ganancias y en la inferior las pérdidas.
Como podemos observar de esta interacción obtenemos cuatro cuadrantes que se corresponden con las cuatro categorías fundamentales en las que  Cipolla clasifica a los seres humanos: los “incautos” (H), que con su acción obtienen perdidas para ellos y beneficios para los otros; sus opuestos que serian los “malvados” (M), que con su acción obtienen beneficios a costa de otros; los “inteligentes” (I), quienes actúan de manera que todos ganan;  y sus antagónicos los “estúpidos” (E), que consiguen que todos pierdan.
Si trasladamos esta tipología humana al terreno electoral observaremos que los electores se comportan muchos como incautos y la mayoría como estúpidos. Veamos.
Si el escenario sobre el que enfocamos la conducta electoral lo centramos en los aspectos económicos, democráticos, laborales y sociales como elementos constituyentes de lo que denominamos “estado del bienestar”, comprobamos que hasta ahora, y parece que, desgraciadamente, esta tendencia continua, la mayoría social del país, que se encuentra entre las víctimas de las medidas adoptadas por nuestros gobernantes y los oligarcas que los manejan, a la hora de emitir su voto lo hace volviendo a elegir a quienes son las causas de sus desgracias-PP-PSOE en España - y la derecha europea y la socialdemocracia en Europa, o sea, su conducta electoral les perjudica y, en cambio, beneficia a quienes los hechos muestran que nos han llevado a la pobreza mediante las múltiples estafas, corrupciones de todo tipo y legislando en beneficio del capital a costa del resto de la población. Este es un ejemplo típico de conducta incauta, pues con su voto se perjudica a sí mismo y a los que comparten su situación socioeconómica (trabajadores, desempleados, jubilados, discapacitados, etc.) en beneficio de “otros”  (capital) que precisamente son el origen de sus penurias y calamidades.
Si tomamos al planeta Tierra, o sea a nuestra “Casa común”, como sujeto sobre el que recaen las consecuencias de nuestras decisiones electorales, entonces pasamos del grupo de los incautos al de los estúpidos, y como confirmación de la primera ley, el número de éstos se eleva muchísimo, pues las políticas de los que hasta ahora han obtenido la mayoría de los votos en nuestro país (Partido Popular y PSOE) nos llevan al desastre medioambiental al estar ambos sometidos a los intereses del capital, actuando con una obstinada negación del calentamiento climático, acentuando la crisis energética, la hecatombe de la diversidad biológica, y en general la crisis ecológico-social como consecuencia de su empecinamiento en salir de la crisis económica y financiera mediante lo que ellos llaman crecimiento, sin reparar que nuestro planeta ha llegado al límite de la agresión tolerable y que no podemos seguir creciendo de manera infinita en un espacio limitado. Según los informes de múltiples organismos internacionales hemos sobrepasado varias líneas rojas (emisiones de CO2, agujero de la capa de ozono, acidificación de los océanos, aumento de los aerosoles en la atmósfera, extinción de especies, escasez de agua dulce, etc.) entrando en la “Era de la Catástrofe”, ya que la demanda mundial de recursos naturales renovables supera en un 50% lo que la Tierra puede suministrar de forma sostenible, de manera que si nos fijamos en indicadores como la “huella ecológica", estamos más allá de los límites del planeta ya que estamos empleando aproximadamente un 150% de su biocapacidad. España tiene el “honor” de encontrarse entre los países mas insostenibles del planeta, pues la huella ecológica promedio de su población era en 2010 de 5.4 hectáreas, cuando lo deseable es 1.8 ha, superando la media del 150% según informa el Fondo Mundial para la Naturaleza.
Lo peor de todo es que se conocen las causas y las soluciones a aplicar, pero al igual que ocurrió con el antisemitismo nazi, en el que la mayoría de los alemanes y resto de europeos, miraron hacia otro lado en lo que algunos denominan “Denegación”, con la crisis ecológico-social global, que no es otra cosa que el choque de las sociedades industriales contra los límites biofísicos del planeta, nos está ocurriendo lo mismo, negando realidades patentes y ocultando sus causas y soluciones, entrando desde hace unas décadas en lo que de manera similar a la “denegación de ayuda” hacia las comunidades masacradas de manera inhumana por los nazis, escudándose en “no lo sabíamos”, que en realidad era un “ no queríamos saber”, estamos expoliando los recursos naturales a unos límites que nos están llevando a que  nuestro planeta se convierta en un lugar incompatible con la vida humana, mientras seguimos instalados en la  “Era de la Eco-Denegación”.
 Las leyes de la termodinámica y de la ecología restringen las opciones humanas.
“Llaman eco-pesimismo a lo que es simplemente superación del eco-analfabetismo y rechazo de la eco-denegación”.
Sin embargo las leyes de la estupidez humana nos conducen a un escenario en el que incluso los que están obteniendo beneficios económicos como consecuencia del expolio a los ciudadanos –Malvados- se verán perjudicados pues la destrucción de nuestro hábitat al que nos están llevando también acabará afectándoles, aunque obviamente dado que tienen más medios serán los últimos en sufrir las consecuencias, pues robaran y eliminaran a quienes les estorben, hasta que la tierra sea inhabitable y entonces perecerán como el resto. En definitiva elegimos a quienes con su visión cortoplacista y afán de acumular dinero están destrozando el planeta en el que vivimos, llevándonos a la destrucción del ser humano, ellos incluidos.
A largo plazo todos perdemos cuando actuamos de manera estúpida.
El 25 de mayo se presenta una oportunidad de cambiar el rumbo de las cosas. Espabilemos.
Votemos por aquellos partidos que defienden y proponen medidas para la sostenibilidad del planeta, mejorar la democracia, gobernar para los ciudadanos y no estén sometidos a la dictadura del poder económico.
Nota: Este escrito tiene un corolario, pues como indicaba al principio del mismo, este análisis está hecho desde los valores que defiendo: “Altruismo social” concretado en la defensa del bien común; “Altruismo Ecológico”, defensa del Planeta por encima de localismos, Erradicación de la pobreza, Democracia..., que evidentemente no son los que predominan, al menos en la práctica, por ello asumo que la mayoría pensarán que el incauto y/o estúpido soy yo.
 Un grupo de "Malvados" riéndose. ¿De quién? 



jueves, 10 de abril de 2014

Lágrimas en el “Rey Heredia”

Martes 8 de abril, el presidente de Europa Laica, Francisco Delgado, presenta su libro “Evanescencia de la escuela pública” en el Rey Heredia. Al llegar varias furgonetas de la policía están aparcadas en la puerta del colegio, varios agentes salen del mismo y tras subirse en ellas se marchan. Han ido a comunicar y colgar en la puerta del edificio la cédula de notificación judicial mediante la cual se comunica que disponen de un mes de plazo para abandonarlo.
A las 20.30 se celebra una asamblea en el patio del colegio a la que asisten varios centenares de personas, en la que se informa de la situación y se realiza un turno de micrófono abierto en el que los participantes sacan su rabia, angustia y preocupación  ante tanto sinsentido, algun@s tienen dificultad para hablar debido a la emoción que los atenaza y las preguntas que se lanzan al aire como: ¿Qué ocurrirá con las cien familias que acuden a comer al colegio?¿Las clases de idiomas, de guitarra y otras materias? ¿Las sesiones de terapia, yoga...? ¿La magnifica biblioteca que han conseguido montar de la nada?¿La emisora? Etc.
El Rey Heredia mediante la “Acampada por la Dignidad” es un ejemplo de la puesta en practica de la parte empática, solidaria y altruista de la naturaleza humana. ALTRUISMO de verdad, sin buscar premios en la tierra ni en los cielos, solamente el placer de ayudarse ayudando a los demás.
El primer valor que se menciona en la Declaración Universal de los Derechos Humanos es la Dignidad, cuyo significado es el “valor en igualdad, sin condiciones e inalienable” que poseen TODOS los seres humanos.
Con este valor-derecho como bandera un grupo de buenas personas, algunas de ellas al borde de la desesperación, han conseguido crear un espacio de libertad aplicando la solidaridad, el altruismo, la cooperación y el apoyo mutuo.
En una sociedad en la que se promociona el egoísmo, la competencia y el individualismo, aparece este pequeño espacio en el que se defienden y se practican los valores opuestos. Algo similar a la aldea gala de Asterix que era un espacio libre del poderío romano, el Rey Heredia con su “Acampada  Dignidad” ha conseguido ser un espacio de libertad, generosidad y altruismo, rodeado y amenazado por los principios y “valores” del neoliberalismo que padecemos.
La otra cara de la naturaleza humana, el egoísmo, la competencia, la crueldad y la insensibilidad hacia el sufrimiento de los demás se nos ha hecho presente mediante la actuación del Consistorio municipal y la aplicación de la ley, que no de la justicia, por parte del juez.
Resultaría escandaloso ,si no estuviésemos inmunizados ante tanta desfachatez, que ese mismo Consistorio, con el Sr. Nieto a la cabeza, que tanto empeño han puesto en impedir que el proyecto del Rey Heredia prosperase, el viernes día 4 de abril, es decir, cuatro días antes, en el orden del día de la Junta de Gobierno Local en su punto 9 dice: “Proposición del Sr. Teniente de Alcalde Delegado de Hacienda, Gestión y Administración Pública, de cesión de uso en precario (cesión gratuita de Bienes Patrimoniales de las entidades Públicas) del inmueble sito en Huerto San Pedro el Real a favor de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba”. No se si se los ciudadanos son capaces de comprender la gravedad de estos hechos, vayamos por partes. Un edificio público, antiguo colegio, cerrado y sin ningún uso por parte del Ayuntamiento de Córdoba, es solicitado  por diversos colectivos para que desde ese Ayuntamiento se le dé un uso social para el barrio y ante la negativa de éste, un grupo de personas, en nombre  de la dignidad, deciden ocuparlo y ponerlo en uso para dar respuesta a las necesidades de los vecinos, al margen del Ayuntamiento que no solo no ayuda sino que entorpece cortando el agua y mandando a la policía. En ningún momento los ocupantes han pretendido apropiarse de nada, todo lo contrario, han aportado su esfuerzo y limitados recursos para convertirlo en un espacio digno en apariencia y en esencia.   Esos mismos gobernantes locales proponen y aprueban “regalar” un espacio público a un grupo de personas agrupadas en Cofradías. De la misma manera hace unas semanas defendieron y aprobaron que la Mezquita-Catedral pertenezca a la Iglesia Católica en contra de quienes defendemos su titularidad pública. De locura
Vivimos en una sociedad en la que defender derechos humanos como la dignidad de las personas te sitúa fuera de la ley y te convierten en un antisistema (dándole una connotación negativa a este término).
Que puede haber de justas en unas leyes que permiten desalojar un centro que ha sido rehabilitado por los vecinos para ofrecer comida, educación, terapias, cultura y lo mas importante de todo la posibilidad de dar sentido a sus vidas y recuperar las ganas de vivir al sentirse útiles colaborando y ayudando a los demás.
Esas mismas leyes que obligan a un juez a poner en libertad a un grupo de narcotraficantes detenidos con toneladas de droga.
Decía el filosofo e historiador Howard Zinn: “Históricamente las cosas más terribles (guerra, genocidio, esclavitud) resultaron no de la desobediencia, sino de la obediencia”, y como ejemplo tenemos en nuestra reciente historia en la que en cumplimiento de las leyes en la Alemania nazi se exterminaron millones de personas y como dijo Adolf Eichmann, responsable del transporte a los campos de exterminio, cuando fue secuestrado y juzgado en Jerusalén, él solo se limitó a cumplir ordenes y obedecer las leyes con la máxima diligencia, por lo que se sentía orgulloso del trabajo bien hecho, según las leyes vigentes. Las consecuencias de su “bien hacer” no era responsabilidad suya, sino de quienes hicieron las leyes y daban las ordenes.
Hoy nos sentimos orgullosos de las personas que en aquellos tiempos de barbarie e injusticia se opusieron a esas leyes arriesgando sus vidas, su libertad y su bienestar, y nos avergonzamos de quienes cumplieron las leyes o miraron hacia otro lado.
Quizás haya llegado la hora de que los ciudadanos nos planteemos si es ético obedecer las leyes que nos imponen desde un gobierno que ha llegado al poder con mentiras y corrupción, que legisla en beneficio de los poderosos (Iglesia Católica, Banca, Eléctricas, Monarquía…) y contra los ciudadanos de a pie, especialmente los mas vulnerables (desempleados, ancianos, enfermos, discapacitados,…)
Pero cuidado, aunque había lágrimas en los ojos de los asistentes eran fruto de tanta ignominia y crueldad por parte de nuestras autoridades (municipales y judiciales) y mostraban la rabia y el coraje que estas buenas personas estaban experimentando, una rabia que se canalizará en acciones para defender lo que con tanto esfuerzo han conseguido.
Los ciudadanos de Córdoba tenemos la ocasión de recuperar la dignidad, perdida cuando elegimos al actual Consistorio, defendiendo y consiguiendo que la “Acampada Dignidad” continúe su labor humanitaria en el Rey Heredia. Ahora nos toca a tod@s aportar nuestra ayuda, por lo que si compartes lo aquí expuesto únete y colabora en su defensa.
Córdoba 9 de abril de 2014
Miembro de EQUO

miércoles, 12 de marzo de 2014

Titularidad de la Mezquita-Catedral -Texto completo-




Desde la Asociación “Europa Laica”  se propugna la laicidad entendida como el establecimiento de las condiciones para la libertad de conciencia.
Defendemos que el Estado debe ser garante de que los ciudadanos puedan ejercer su libertad de conciencia pero de una manera neutral sin otorgar privilegios a una confesión especifica y con una separación clara entre lo público y lo privado, entendiendo que las creencias de los ciudadanos deben estar en el terreno de lo privado.

Arthur Schopenhauer:
"Toda verdad pasa por tres fases.
Primero se la ridiculiza.
Segundo, genera una violenta oposición.
Tercero, resulta aceptada como si fuera algo evidente".

“Todos sabemos desde siempre que la tierra es redonda y que gira alrededor del sol”, ¿o no?

La “verdad” que vengo a exponer en nombre de Córdoba Laica es que la titularidad de la Mezquita-Catedral corresponde a la ciudadanía de Córdoba, considerado Bien de Interés Cultural, Monumento Nacional y Patrimonio de la Humanidad, por lo que cualquier acto de apropiación privada, y la Iglesia Católica lo es, carece de valor jurídico al tratarse de un bien público.

Desde Córdoba Laica  planteamos que existen dudas razonables sobre la “legitimidad” de la Iglesia católica para autoproclamarse dueña de la M-C, al entender que la legislación hipotecaria en materia de inmatriculación de bienes inmuebles eclesiásticos utilizada por dicho organismo va en contra de los principios constitucionales de igualdad ante la ley (Art. 14) y de aconfesionalidad del Estado, al atentar contra el articulo 16.3 de la Constitución Española que establece que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”.
Con esta normativa se ha tratado de equiparar a la iglesia católica como “Entidad de Derecho Público” y a los obispos diocesanos con funcionarios públicos, pudiendo ser considerada, esta legislación hipotecaria, como un procedimiento anacrónico resquicio de un modelo de relaciones Iglesia-Estado de corte confesional que fue superado por la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978.
Actualmente no cabe asimilar los fines religiosos con los públicos, ni a los miembros de una Confesión religiosa, por muy cualificada que sea su posición dentro de la misma, con los funcionarios públicos.

Como ejemplo de la etapa de ridiculización, a la que hacía referencia la cita de Schopenhauer el Sr. Nieto Cumplido, CANONIGO ARCHIVERO DE LA CATEDRAL, sobre la propiedad de la Mezquita declara: "No hay que justificar lo evidente"
Tan evidente como que la tierra está quieta y es el sol el que gira alrededor de ella. Evidencia que estuvo a punto de costarle la vida a Galileo porque lo que él observaba era lo contrario.

Además, insta a la Junta a "no hacer el ridículo, porque en la UE se lleva poco un asalto a la propiedad privada".

Totalmente de acuerdo con este Sr. pues es evidente que lo que se lleva en la Unión Europea al igual que en nuestro país es “el asalto a lo público” en beneficio de algunos privilegiados, entre los que, como todos sabemos en nuestro país, se encuentran los bancos y la Iglesia Católica.

Añade este Sr. que uno de los campos actuantes en esta disputa es "la confrontación entre profesionales del Derecho, y apostilla --unos bastante más competentes que otros--,
Supongo que los más competentes son los que de acuerdo con la Iglesia defienden la obviedad acerca de su propiedad sobre la M-C  y seguramente se basará en los Hechos, pero los “Hechos de los Apóstoles” porque en cuanto a los “Hechos históricos” los eruditos eclesiásticos suelen ir de metedura de pata en metedura de pata y varios pasos por detrás de los conocimientos científicos.                                                                                                         Afirma que -"en parte" se quiere llevar el templo a Sevilla y alerta de "pretensiones del mundo árabe"-.  Sin comentarios.

Por otro lado resulta paradójico que José Antonio Nieto, Alcalde de Córdoba, asuma la defensa de los privilegios del cabildo catedralicio por encima del interés común de la ciudadanía a la que representa. 

                                                                                                                                Quiero recordarle Sr. Alcalde que:                                                                            “El indicador por antonomasia del buen hacer de un gobierno, y por extensión de un buen gobernante, es cómo atiende los intereses de su pueblo, en especial de los más débiles, y si es capaz de protegerlo especialmente durante los tiempos difíciles y frente a los poderosos.” 

No es de recibo que en este debate en el que se plantea por una parte que el monumento de la M-C debe pertenecer a la TOTALIDAD de los cordobeses de los que el Alcalde es su representante, frente a otra que defiende la propiedad para una organización privada, de ámbito internacional y dependiente de un jefe de estado extranjero como es la Iglesia Católica, el Alcalde de Córdoba se ponga de parte de quienes quieren apropiarse del bien en beneficio privado frente a los que defendemos lo público.
No parece que el Sr. Alcalde esté defendiendo los intereses de los cordobeses ante el riesgo de perder el más importante y emblemático monumento de la ciudad.
Entendemos el conflicto de intereses que se le puede plantear, al tener que decidir entre cumplir con su obligación de Alcalde y defender en consecuencia el patrimonio  de los ciudadanos cordobeses frente a una organización privada a la que en función de sus creencias pertenece.
Es evidente que nos encontramos ante un hecho histórico, dada la trascendencia que tendrá, independientemente del resultado final, por lo que Ud. Sr. Nieto podrá ser recordado como el Alcalde que defendió jurídica, política y socialmente la pertenencia de la Mezquita-Catedral al pueblo de Córdoba o por el contrario quien dio la espalda a su pueblo para posicionarse del lado de la poderosa iglesia católica.
En Córdoba tenemos el caso de un Alcalde, el Sr. Anguita, que en 1980 con el apoyo de los ciudadanos, las leyes y la negociación con sus propietarios, evitó el expolio al extranjero de los tesoros de otro monumento emblemático de nuestra ciudad, como es el Palacio de Viana.
Desde Córdoba Laica denunciamos la ilegitimidad y presunta inconstitucionalidad de esta absurda situación como consecuencia de la aplicación de los artículos 206 de la Ley Hipotecaria y 304 de su Reglamento por parte de la iglesia católica y exigimos responsabilidades a los poderes públicos que lo están permitiendo, requiriendo a los grupos políticos con representación parlamentaria que modifiquen con carácter retroactivo la citada ley y su reglamento, adaptándola a la situación democrática y constitucional del momento.
Por otra parte hacemos un llamamiento a los ciudadanos cordobeses para que se movilicen en defensa de sus intereses, reclamando la devolución de la Mezquita-Catedral al Estado Español (no a ninguna secta, religión u organismo extranjero) quien mediante una Fundación o Patronato Público, del que formarían parte el Ayuntamiento de Córdoba, los Gobiernos Regional y Central, la Universidad y, en su caso, entidades privadas de carácter cultural o de investigación, en la que se garantice la transparencia en todos los aspectos de su gestión, incluida la económica, y cuyos beneficios, si los hubiere, reviertan en Córdoba y los cordobeses.

Antonio Pintor Álvarez
Córdoba Laica 11 de Marzo 2014

martes, 11 de marzo de 2014

Titularidad de la Mezquita-Catedral

Intervención realizada en nombre de Córdoba Laica en el pleno del Ayuntamiento de Córdoba el martes 14 de Marzo del 2014











Arthur Schopenhauer:
"Toda verdad pasa por tres fases.
Primero se la ridiculiza.
Segundo, genera una violenta oposición.
Tercero, resulta aceptada como si fuera algo evidente".

“Todos sabemos desde siempre que la tierra es redonda y que gira alrededor del sol”, ¿o no?

La “verdad” que vengo a exponer en nombre de Córdoba Laica es que la titularidad de la Mezquita-Catedral corresponde a la ciudadanía de Córdoba.
Desde Córdoba Laica  planteamos que existen dudas razonables sobre la “legitimidad” de la Iglesia católica para autoproclamarse dueña de la M-C, al entender que la legislación hipotecaria en materia de inmatriculación de bienes inmuebles eclesiásticos utilizada por dicho organismo va en contra de los principios constitucionales de igualdad ante la ley (Art. 14) y de la aconfesionalidad del Estado (Art. 16.3) que establece que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”.
Se ha tratado de equiparar a la iglesia católica como “Entidad de Derecho Público” y a los obispos diocesanos con funcionarios públicos, pudiendo ser considerada, esta legislación hipotecaria, como un procedimiento anacrónico, resquicio de un modelo de relaciones Iglesia-Estado de corte confesional que fue superado por la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978.
Actualmente no cabe asimilar los fines religiosos con los públicos, ni a los miembros de una Confesión religiosa, por muy cualificada que sea su posición dentro de la misma, con los funcionarios públicos.

El CANONIGO ARCHIVERO DE LA CATEDRAL, al referirse a la propiedad de la Mezquita declara: "No hay que justificar lo evidente"
Tan evidente como que la tierra estaba quieta y era el sol el que giraba alrededor de ella.
Además, insta a la Junta a "no hacer el ridículo, porque en la UE se lleva poco un asalto a la propiedad privada".
Totalmente de acuerdo con este Sr. pues es evidente que lo que se lleva en la Unión Europea al igual que en nuestro país es “el asalto a lo público” en beneficio de algunos privilegiados, entre los que, como todos sabemos en nuestro país, se encuentran los bancos y la Iglesia Católica.

Por otro lado resulta paradójico que José Antonio Nieto, Alcalde de Córdoba, asuma la defensa de los privilegios del cabildo catedralicio por encima del interés común de la ciudadanía a la que representa.

Quiero recordarle al Sr. Alcalde que:

El indicador por antonomasia del buen hacer de un gobierno, y por extensión de un buen gobernante, es cómo atiende los intereses de su pueblo, en especial de los más débiles, y si es capazde protegerlo sobre todo durante los tiempos dificiles y frente a los poderosos.                                                  

Evidentemente nos encontramos ante un hecho histórico, dada la trascendencia que tendrá, independientemente del resultado final, por lo que el Sr. Alcalde podrá ser recordado como aquel que defendió jurídica, política y socialmente la pertenencia de la Mezquita-Catedral al pueblo de Córdoba o por el contrario quien dio la espalda a su pueblo para posicionarse del lado de la poderosa iglesia católica, cuya jerarquía, no olvidemos, obedece y depende de un jefe de estado extranjero.
En Córdoba tenemos el caso de un Alcalde, el Sr. Anguita, que en 1980 con el apoyo de los ciudadanos, las leyes y la negociación con sus propietarios, evitó el expolio al extranjero de los tesoros de otro monumento emblemático de nuestra ciudad, como es el Palacio de Viana.

Desde Europa Laica denunciamos la ilegitimidad y presunta inconstitucionalidad de esta absurda situación y exigimos responsabilidades a los poderes públicos que lo están permitiendo, requiriendo a los grupos políticos con representación parlamentaria que modifiquen con carácter retroactivo el articulo 206 de la Ley Hipotecaria  y el 304 de su Reglamento, adaptándola a la situación democrática y constitucional del momento.

Por otra parte hacemos un llamamiento a los ciudadanos cordobeses para que se movilicen en defensa de sus intereses, reclamando la devolución de la Mezquita-Catedral al Estado Español (no a ninguna secta, religión u organismo extranjero) quien mediante una Fundación o Patronato Público, del que formarían parte el Ayuntamiento de Córdoba, los Gobiernos
Regional y Central, la Universidad y, en su caso, entidades privadas de carácter cultural o de investigación, y en la que se garantice la transparencia en todos los aspectos de su gestión, incluida la económica, y cuyos beneficios, si los hubiere, reviertan en Córdoba y los cordobeses.

Antonio Pintor Álvarez
Córdoba Laica 11 de Marzo 2014

lunes, 10 de febrero de 2014

Sobre el Aborto


"Algo huele a podrido en Dinamarca"  le decía el fiel Marcelo a Hamlet y Horacio en la conocida obra de Shakespeare.

Entrar en el debate sobre el aborto implica sumergirse en aguas turbulentas en las que confluyen corrientes procedentes de veneros científicos y otras más ruidosas originadas en prejuicios religiosos e ideas tradicionales ancladas en emociones lo que dificulta un abordaje sosegado y racional.

Lo primero que tenemos que poner en evidencia es que de la misma manera que nadie en su sano juicio desea someterse a ningún tratamiento médico-quirúrgico salvo que las circunstancias lo hagan necesario, mucho menos, “ninguna mujer desea que se le practique un aborto”  salvo que existan circunstancias que así lo aconsejen o ella así lo considere.

Cuando se pide que el aborto sea legal y realizado en el sistema público de salud, lo que se está demandando es que aquellas mujeres que se encuentren ante un “embarazo problemático” (ya veremos en que consiste) que no desean llevar a término, puedan interrumpirlo en las mejores condiciones sanitarias y lo antes posible, lo que estará en función del problema causante, y sin olvidar que suele vivirse con dramatismo y sufrimiento por parte de la mujer. Esto que es tan evidente se olvida con demasiada frecuencia por los mal llamados “pro vida” con la jerarquía católica a la cabeza que tratan a las mujeres que se ven en esta difícil situación como “asesinas sin corazón”.

Ante la pertinencia o no de legalizar la interrupción del embarazo nos encontramos con un “continuum” que va desde quienes consideran que “nunca está justificada su realización” a los que ponen el límite en “el momento del parto”.

Ambos extremos protagonizan una controversia muy polarizada y ambos utilizan argumentos espurios pues suele ser habitual en estos casos que se parta de la conclusión y posteriormente se busquen argumentos que la justifiquen e incluso que incidamos mas en atacar a la opuesta que en defender la propia, y todo ello, como decía la canción de Willy de ville, con demasiado corazón” (“demasiada emoción”), subrayando demasiado por la ceguera racional que se provoca ante el “secuestro emocional” en que se suele caer.

La defensa y aplicación de ambas posiciones extremas como ocurre en ciertos contextos nos puede llevar a situaciones absurdas y/o de graves consecuencias que, seguramente, ni la mayoría de quienes las defienden estarían dispuestos a aceptar si no fuera por la ceguera emocional a la que hemos aludido.

La realidad de los hechos muestra que existen circunstancias que nos obligan a plantear la necesidad de regular esta intervención ya que en ocasiones la vida de la madre se pone en juego y la del feto con ella.

Son conocidos los casos, afortunadamente reliquias del pasado en nuestro entorno, en que al quedar encajado el feto en el canal del parto, cuando no se disponía de la posibilidad de realizar cesárea, la única solución para evitar la muerte de madre e hijo era realizar una craneotomía (aplastar la cabeza del feto) para poder extraerlo y de esta manera salvar, al menos, a la madre. Evidentemente es una situación dramática que nos ponen ante un grave dilema: matar al feto (niño) para salvar a la madre o dejar que ambos mueran. Fueron muchas las mujeres que murieron en tiempos pasados al caer en manos de médicos y matronas católicos que en consecuencia con la doctrina de su iglesia se abstenían de intervenir dejando morir a madre e hijo, y ello en defensa de la vida.

Aquellos que se posicionan en la negativa a su legalización se suelen autodenominar “Pro vida” situando a los contrarios en algo así como “Pro muerte” o defensores de lo que, frecuentemente, los representantes de la iglesia católica, que constituye el núcleo principal de este movimiento, denominan en sus proclamas como la “cultura de la muerte” frente a la “cultura de la vida” que supuestamente ellos defienden ( la “amnesia” e hipocresía de esta institución -Iglesia Católica- no tiene límites, basta recordar el apoyo incondicional que prestaron a los regímenes mas criminales que hemos padecido en la reciente historia: Fascismo de Mussolini, Nazismo de Hitler, Dictadura franquista en España, Pinochet en Chile, Junta Militar en Argentina, etc.).

Además el término “Pro vida” es confuso ya que la mayoría de sus componentes con seguridad no son vegetarianos, luego no les importa que se maten animales para comer; nos podrán decir que se refieren a “vida humana” lo que tampoco es cierto ya que no defienden con igual intensidad la abolición de la pena de muerte ( en los países donde aún se practica) y es evidente lo poco que les importa la salud y la vida de los inmigrantes (exclusión de prestaciones sanitarias, cuchillas en Melilla, deportaciones, etc.); afinando mas, nos dirán, que se refieren a “vida humana inocente”, pero incluso esta definición, que seguramente se aproxima más a su idea de lo que dicen defender, tampoco es exactamente cierta ya que sería muchísimo más eficiente dedicar la energía y recursos contra el aborto a ayudar a los niños de los países pobres evitando su muerte por carecer de los recursos básicos para poder vivir (agua, alimentos, vivienda, medicamentos, etc.). La iglesia católica dispone de riqueza e influencia suficientes para acabar con el hambre de la infancia en el mundo y sin embargo no solo no actúa para solucionarlo sino que recientemente ha sido denunciada por la ONU ante “diversidad de acciones y omisiones de la Santa Sede que suponen atentados de extrema gravedad a los derechos de los niños y niñas por parte de la Iglesia católica en todo el mundo.”


Estos grupos centran sus argumentos en la “santidad de la vida humana” como principio ético, en contraposición a "la calidad de la vida", y en la consideración de que el embrión es una vida humana desde el “momento de la concepción” y que “siempre está mal matar una vida humana inocente” por lo que defienden al embrión excluyendo a la madre de cualquier derecho y obviando que no existe un “momento de la concepción " y pretendiendo  establecer una clara línea fronteriza en algo que es un proceso gradual difuso y mal delimitado.

La lógica, la defensa de la dignidad de la mujer y una ética que nos oriente a evitar el sufrimiento nos debería llevar a rechazar esta posición extrema, ya que su aplicación provoca situaciones de sufrimiento, e incluso la muerte, en un número importante de mujeres reales a cambio de proteger a un futuro posible ser.

Quienes defienden esta posición están obligados a dar explicaciones y aclarar a quien le están evitando sufrimiento pues resulta evidente a quien se lo están produciendo.

Nos encontrarnos con varias paradojas en este debate, por un lado tenemos la que podríamos denominar “paradoja biológica” produciéndose una situación que podemos definir de “contranatura”  ya que según nos enseña la biología y la antropología nos sentimos más inclinados a proteger a nuestra propia prole que hacia los niños en general, y aquí resulta que quienes están destinadas a ser las futuras madres son las que rechazan al futuro hijo y en cambio quienes nada tienen que ver con ambos, e incluso en algunos casos, como corresponde a la jerarquía católica y sus clérigos y monjas, que si son honestos y consecuentes con las normas de su organización nunca pasaran por la experiencia de ser padres o madres hacen una defensa furibunda del nasciturus, estando dispuestos a castigar a una persona real en defensa de una “quimera platónica”, por otro lado tenemos la que denominamos “paradoja político-social” ya que los valores que estos grupos defienden son los propios de una sociedad neoliberal de competencia, individualismo y reconocimiento del éxito social en función de las riquezas acumuladas, considerando un lastre para el progreso a aquellos que necesitan de la ayuda del Estado, por lo que en cuanto pueden las eliminan.

Como decía el fiel Marcelo "Algo huele a podrido en Dinamarca”. Aquí algo no encaja.

Nos pone sobre la pista de lo que realmente ocurre las reflexiones que al respecto hace la filosofa Janet Radcllife: “Cuando se intenta encontrar, en países liberales donde está legalizado el aborto, un principio coherente que nos permita distinguir entre abortos permisibles y prohibidos, el que se suele encontrar es el castigo a las mujeres por el sexo, existiendo, entre otros datos empíricos, una alta correlación entre la oposición al aborto y la desaprobación de la libertad sexual”. Obviamente estas razones son aún más evidentes en quienes se oponen al aborto en cualquier circunstancia.

Esto encaja con lo que sabemos de la conducta humana de que las auténticas razones de las personas para alcanzar sus conclusiones  prácticas con mucha frecuencia no son las que exponen en sus argumentos sino que, como dijimos al principio, primero nos adherimos a una conclusión de manera intuitiva y emocional y posteriormente buscamos razones  que la justifiquen de forma que puedan ser socialmente y de acuerdo a nuestros códigos morales aceptadas.

Estas explicaciones si concuerdan mejor con las características ideológicas de quienes se oponen y que no se suelen caracterizar por su defensa de la vida de las personas sino de los “no nacidos” (el mismo gobierno que defiende apasionadamente al “nasciturus” reduce las ayudas a los discapacitados)

En realidad estos grupos con la iglesia católica a la cabeza deberían denominarse “pro castigo” ya que en realidad ese es el motor que los impulsa. No les preocupa el bienestar de las mujeres y el sufrimiento que puede causarles una decisión tan contraria a su naturaleza como es el interrumpir un embarazo, lo que implícitamente están transmitiendo es que “deben pagar las consecuencias por haber tenido sexo” y como este mensaje es más difícil de defender en la actualidad lo disfrazan con la defensa de la vida del futuro niño.

En el otro extremo nos encontramos con la postura que otorga todos los derechos a la mujer sin tener en cuenta al feto en ningún momento, dándose situaciones que resultan difícil aceptar como la de un hospital en el que existen salas de cuidados intensivos pediátricos en las que se intentan salvar la vida de recién nacidos prematuros y al lado otra en la que se practican abortos de fetos en estado de gestación más avanzada que aquellos. Si el “aborto/parto natural” pone en nuestras manos un recién nacido en el “aborto provocado” en avanzado estado de gestación estaremos realizando un infanticidio. Y tendríamos que estar dispuestos a aceptarlo y en qué condiciones nos parecería adecuada su indicación.

A continuación expongo de manera somera, mi opinión sobre las circunstancias en que este debería realizarse y que al estar en el terreno de las opiniones y no de los dogmas puede ser criticable e incluso cambiarla si los hechos así lo aconsejaran.

Circunstancias o supuestos:

-          Método anticonceptivo de último recurso: En este grupo se incluirían los embarazos que son resultado de una violación, de un fallo en el método anticonceptivo utilizado por la mujer, o como consecuencia de una negligencia en sus relaciones sexuales. Es una decisión que corresponde exclusivamente a la mujer y solo cabe pedirle responsabilidad para evitar la reincidencia como consecuencia de negligencia en la protección de sus relaciones y premura en poner en conocimiento su situación para que se resuelva lo antes posible.

En una situación ideal se podría resolver entre 2 y 4 semanas, en ese momento no existe en el útero nada que se parezca a un ser humano, sólo hay un conglomerado celular, aunque al no encontrarnos en ese entorno ideal sería aconsejable prolongar el límite hasta  las 12 - 14 semanas.

-          Supuesto eugenésico: Cuando el feto presente malformaciones que la mujer no esté dispuesta a asumir.

-          Supuesto terapéutico: Cuando suponga un riesgo para la vida o la salud física o psíquica de la madre.

En los dos últimos supuestos el límite estaría en función de la detección del problema y la respuesta de los servicios sanitarios.

Para finalizar entresaco un fragmento del “Documento abierto de Europa Laica sobre la interrupción voluntaria del embarazo – aborto” por reflejar de manera sintética las ideas expuestas en este escrito.


“…Debemos partir de la premisa de que siempre que una mujer decide interrumpir su embarazo se enfrenta a una decisión personal dura, que puede tener una fortísima repercusión psicológica y emocional sobre ella.

Se equivocan gravemente, por tanto, todos aquellos legisladores, médicos, obispos o policías que imaginan a la mujer como un simple contenedor (máquina reproductiva) fácilmente manipulable, sin tener en cuenta su voluntad. La interrupción voluntaria del embarazo (IVE) es una decisión que corresponde a la mujer con un embarazo no deseado, en el ejercicio de su dignidad, autonomía moral y libertad individual. Esto, y no otra cosa, significa respetar la libertad de conciencia de la mujer: su decisión libre de cuándo y cómo ser madre, en el libre ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos. Ello implica el derecho a planificar su maternidad y, en caso de que fracase, debe tener derecho a interrumpir su embarazo.

 

Córdoba 10 de Febrero 2014

 

 

 

 

sábado, 21 de diciembre de 2013

Políticas “austericidas”



“El indicador por antonomasia del buen hacer de un gobierno es cómo atiende los intereses de su pueblo, en especial de los más débiles, y si es capaz de protegerlo durante los tiempos difíciles.”   
David Stuckler y Sanjay Basu
Si compartimos esta afirmación de los autores del libro “Por qué la austeridad mata” y la utilizamos como herramienta para evaluar a nuestro gobierno y al resto de la Unión Europea llegaremos a la conclusión de que lo están haciendo bastante mal, pues es evidente que desde que se precipitó la caída financiera y se puso en marcha la estafa a los pueblos por parte de los grandes capitales (bancos, fondos de inversión, multimillonarios, etc.) y la complicidad de los gobiernos que padecemos en Europa, la riqueza se ha ido concentrando en estos grupos a costa del empobrecimiento del resto de la población.
La situación actual ha puesto en evidencia, una vez más, de lo peligroso que resulta anteponer las creencias a los hechos. Aquellos que defienden el libre mercado y la austeridad creen que pagar la deuda y reducir el déficit debe estar por encima de todo, incluido el coste humano que ello pueda suponer. No importa que los datos procedentes de múltiples países sobre las recesiones y la economía en los últimos  cien años indiquen una pauta clara: los beneficios del estímulo versus los perjuicios de la austeridad.                                                                                                                                                                Se acepta la creencia general de que las recesiones económicas son inevitablemente perjudiciales para la salud de las personas, por lo que es razonable esperar un aumento de alcoholismo, depresiones, suicidios, enfermedades infecciosas, complicaciones de las patologías crónicas, etc. Sin embargo los hechos nos demuestran que no tiene por qué ser así, ya que las consecuencias para la salud de las poblaciones en los momentos de recesión económica van a depender del tipo de política que se adopte por los gobiernos.
“Las recesiones nos vacían los bolsillos y nos empobrecen pero no tienen necesariamente que llenar los hospitales y cementerios”                                 
Si repasamos la historia veremos que ante situaciones similares a la que estamos sufriendo han sido las políticas de estímulo del gasto público las que han conseguido sacar a los países de las recesiones económicas y por el contrario cuando se han aplicado las políticas restrictivas se ha empeorado la situación económica y ,lo que es peor, se ha aumentado el sufrimiento y la mortalidad de la población más vulnerable.Tenemos los ejemplos de EEUU en la Gran Recesión y la política de New Deal aplicada por el presidente Roosevelt  incrementando el gasto público en obras, créditos para la vivienda y cupones para alimentos entre otras, y como a partir de su aplicación la economía empezó a mejorar, así como la tasa de suicidios de la población y la mortalidad infantil (Por cada 100 dólares por habitante invertidos se redujo en 18 por mil nacidos). La diferencia se hizo más acentuada entre los estados gobernados por los republicanos reacios a aplicar tales medidas y los gobernados por los demócratas que si las aplicaron.Otro ejemplo más reciente lo tenemos en Suecia, donde en la década de 1990 sufrió un crac peor que la actual recesión sin que por ello aumentasen los suicidios ni las muertes relacionadas con el alcoholismo. Este país junto a Dinamarca, Finlandia e Islandia tienen y han mantenido unos programas de protección social de gran calidad y eficiencia, en los que incluyen Programas de Mercado Laboral Activo y de Ayudas a la vivienda, con lo que se actúa sobre las dos causas más graves de riesgo para la salud en situaciones de recesión económica: el desempleo y la pérdida de vivienda.
En contraste con lo anterior  en Grecia, Italia, Portugal y España, siguiendo los consejos de la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional, también conocido como Fondo de Mortalidad Infantil y en inglés IMF – I´m Fired, “estoy despedido”, por los resultados de sus recomendaciones) han aplicado importantes recortes en los sistemas de protección social por lo que el desempleo y la pérdida de vivienda se han convertido en un problema de gran magnitud afectando a la salud de su población más vulnerable, incrementándose los problemas de salud mental ( ansiedad, depresión, alcoholismo) y con ello el aumento de las tasas de suicidios, existiendo en nuestro país una correlación entre las cifras de desempleo y el número de suicidios, entre los que se  incluye una nueva modalidad llamada “suicidio económico” que en España supone 30% del total, lo que se traduce en un goteo de tres diarios. En Grecia, convertida en el “enfermo de Europa” se han incrementado las enfermedades infecciosas (Tuberculosis, Sida, Malaria) y las complicaciones de las patologías crónicas (Diabetes, Hipertensión, Cardiopatías, etc.).
Un dato que puede orientarnos sobre las consecuencias de las políticas en la salud mental de la población es el consumo de antidepresivos, que en Reino Unido y España, con sus recortes, se han incrementado en torno al 20%  en contraste con el 6% de Suecia.

Un concepto macroeconómico importante es el “multiplicador fiscal” que nos indica cuanto estímulo económico produce cada euro de gasto público, de manera que cuando es superior a 1 se crea riqueza y mejora la economía y cuando es inferior a 1 ocurre lo contrario. Pues bien el multiplicador fiscal en Sanidad, Educación y Vivienda es superior a 3, lo que nos indica que por cada euro invertido se multiplican por tres, siendo una inversión rentable desde la economía y vital desde la salud y bienestar de los ciudadanos. En cambio el multiplicador fiscal de lo que se destina a defensa y ayudas bancarias es inferior a uno, por lo que nos empobrece a los ciudadanos, aunque ellos(los bancos) sigan enriqueciéndose como muestran los datos recientes publicados por la prensa: “El beneficio de la gran banca se dispara un 80% hasta septiembre”, entre Banco de Santander y BBVA han obtenido más de 6.000 millones de beneficios netos.

Otra vuelta de tuerca para aumentar la mortalidad en la población empobrecida lo tenemos con las subidas del recibo de la luz, a pesar de la “pobreza energética” en la que se encuentran mas de cuatro millones de personas en nuestro país, y la negativa del Partido Popular a establecer una “tregua invernal” como en Francia, que evite el corte de luz durante el invierno a familias que no pueden hacer frente al pago de ésta.                                                                                                                                             Añadamos la nueva ley sobre el aborto que el gobierno “Mariano” ha aprobado, a pesar de las evidencias y las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud de que las restricciones suponen un aumento de morbimortalidad (47.000 mujeres al año) al no garantizar un aborto seguro en los casos que quedan fuera de la ley.
Las políticas de recortes o “austericidas” no solo nos empobrecen sino que provocan un aumento del sufrimiento y muertes a los más vulnerables, precisamente aquellos a los que “un buen gobierno” debería priorizar en su cuidado; y todo ello impuesto en un contexto y por unos organismos carentes de democracia y con la excusa de que es la única alternativa posible.
Una mentira más de las muchas que nos cuentan todos los días nuestros gobernantes actuales.


P.D.-  Apaguemos el televisor durante el discurso de nuestro monarca “elefanticida” el día 24 y las luces de 7 a 8 de la tarde el 30 de diciembre. 
Cenaremos más a gusto el día 24, les daremos un aviso a las eléctricas y empezaríamos a hacer algo para ser mejores en el 2014.